Baz Luhrmann, el director de esta película, se destacó con Romeo y Julieta con Leonardo Dicaprio, por traer la historia a años recientes y contarla de manera muy particular. Con Moulin Rouge re inventó los musicales, y para mi sinceramente fue una obra maestra.
Obviamente es un director muy particular y las dos películas que mencioné no fuer ... Leer más Baz Luhrmann, el director de esta película, se destacó con Romeo y Julieta con Leonardo Dicaprio, por traer la historia a años recientes y contarla de manera muy particular. Con Moulin Rouge re inventó los musicales, y para mi sinceramente fue una obra maestra.
Obviamente es un director muy particular y las dos películas que mencioné no fueron del agrado de muchas personas, que solo vieron una cuestión estética. Y es perfectamente entendible.
Pero con Australia logró hacer algo totalmente distinto, cosa que muy pocos directores pueden lograr, ya que por lo general, cuando tienen un estilo tan particular, siguen en esa línea por varias películas.
Australia es una película de hace 50 años, y no me refiero a la ubicación temporal, sino al estilo de cine. Es una historia de amor ATP, con dos personajes muy inocentes y con tomas y tratos de los mismos que hace años no se ven.
Y eso puede descolocar a muchos al comienzo, salvo a las mujeres que vayan solo para ver a Hugh Jackman, quien está tratado como se hubiera merecido Edgard Cullen en Crepúsculo…
El comienzo de toda la narración es con un tono de comedia, con los personajes buscando la simpatía del espectador. Pero a lo largo de toda la historia va cambiando esto, a convertirse en un drama al estilo de África mia e incluso una Lo que el viento se llevó.
Obviamente la fotografía es maravillosa y muchos planos son increíbles. Es bueno que Baz haya salido de los estudios cerrados al menos un poquito, porque si bien acá hay mucho en la Australia al aire libre, se nota que muchos escenarios son al viejo estilo, con algo pintado atrás o recreado por computadora.
Y ojo que esto no es un error o una forma de ahorrar costos. Yo creo que todo hace a la producción “al viejo estilo”.
La película dura 2h 40 minutos, y para quienes no disfruten de las historias románticas puede ser algo eterno, pero en mi caso, los pequeños sacudones que tiene la historia a lo largo de los minutos, hicieron que fuera totalmente llevadera y que nunca perdiera el ritmo.
Me queda claro que no es una película para todos los públicos, porque tampoco es lo que intentó hacer el director.
No es para mi la mejor película de Baz Luhrmann (me cuesta creer que supere alguna vez a Moulin…) pero sin lugar a dudas, cuando esté el DVD, lo podré guardar al lado del de África mia.
Australia es una película muy particular, que a mi me gustó mucho.
Sir Chandler
Australia es sobre todo un intento por abarcar mucho. Y para eso necesita, obviamente, mucho tiempo: durante casi 3 horas, la película narra cómo funcionó la economía de ese país durante la Segunda Guerra Mundial, aunque centrándose en una historia de amor como para hacer de este film geopolítico una cuestión no sólo más digerible sino ta ... Leer más Australia es sobre todo un intento por abarcar mucho. Y para eso necesita, obviamente, mucho tiempo: durante casi 3 horas, la película narra cómo funcionó la economía de ese país durante la Segunda Guerra Mundial, aunque centrándose en una historia de amor como para hacer de este film geopolítico una cuestión no sólo más digerible sino también tentadora para los galardones (ya hay rumores de candidaturas al Oscar).
Que quede claro: aquel que diga que es una historia de amor, evidentemente no comprendió el film, o al menos se quedó en su cuestión más superficial.
Lógicamente, nos ubicamos en Australia. Hacia allí viaja desde Inglaterra la aristócrata Lady Sarah Ashley -Nicole Kidman-, teóricamente para vender los terrenos que su marido posee (y de los que tanto se ocupa) y volver con el dinero recaudado para continuar su vida en el Viejo Continente. En cuanto llega a Australia, Lady Ashley es recibida por un amigo de su marido, quien la llevará a su terreno. Este hombre, llamado por todos El Capataz y de quien nunca conoceremos su verdadero nombre -interpretado por Hugh “el hombre más sexy del mundo según People” Jackman-, es una especie de rebelde, que vive de arrear ganado por todo el país, el mejor modo, según él, de “no tener a nadie como jefe”. El Capataz es rechazado por todos los habitantes de Darwin (la ciudad australiana en donde suceden las cuestiones político-económicas) porque él no discrimina a los aborígenes. Este conflicto con los nativos es uno de los ejes del film.
Al llegar a su finca australiana, llamada “Faraway Downs“, Lady Ashley se encuentra con un panorama completamente distinto al esperado: En primer lugar, ella creía que su esposo se pasaba largas temporadas en Australia porque mantenía un amorío, cuando en realidad su único amor era hacia esas tierras; en segundo lugar, apenas arriba, matan a su marido; en tercer lugar, conoce una situación por ella ignorada, la discriminación a los aborígenes (que, como se acostumbraba, ella tiene por empleados en la finca).
En cuanto a lo económico-político, cabe destacar que por esos años, fines de la década del ‘30, Australia era un país que proveía de materia prima principalmente a Inglaterra. Así, Lady Ashley se da cuenta de que en realidad su esposo enfrentaba a un empresario que quería quedarse con el monopolio del suministro de ganado para el ejército inglés. Y siendo que uno de los lacayos de este monopolio, Neil Fletcher -David Wenham-, trabajaba como manager de la finca de Lord Ashley pero lo traicionó y encima es un discriminador, Sarah decide quedarse con la finca y retomar el sueño de su difunto esposo. Claro que para esto necesitará ayuda: El Capataz.
En el tema social, reitero, está la cuestión de los aborígenes. Tanto negros como blancos en Australia tenían derechos, pero no los “cremita”, como llaman a los hijos mestizos. En “Faraway Downs” vive el pequeño Nullah -Brandon Walters-, aborígen mestizo, hijo de el malvado Fletcher y una de las empleadas de la finca. Sarah se encariña con el niño y decide protegerlo tras la muerte de su madre, evitando a toda costa que, como se acostumbraba, se lo llevaran a escuelas misioneras regenteadas por la Iglesia. De más está decir que Nullah será el talón de Aquiles tanto para Sarah como para El Capataz.
Y, cómo olvidarnos, en el medio está la Segunda Guerra Mundial, y Australia es uno de los objetivos de los bombardeos japoneses.
En definitiva, el director y creador Baz Luhrmann encaró un proyecto ambiciosísimo. Logra hacer un film con un ritmo llevadero a pesar de su longitud, y estimo que en está obra quienes no sabíamos nada acerca de Australia nos enteramos de algo. Pero por supuesto no deja de ser un pantallazo a temas que, cada uno en particular, merecerían un documental.
La historia de amor en sí es bastante previsible, pero claro, esa es sólo la materia superficial.
Ya el título informa que las ambiciones de Baz Luhrmann no son precisamente modestas, lo cual no sorprende si se piensa que la desmesura es uno de los rasgos que en su cine vienen unidos a la extravagancia, el desborde imaginativo y la predilección por el artificio y el kitsch.
Quizá por eso, para abarcar tanto como pretende el título, Luhrm ... Leer más Ya el título informa que las ambiciones de Baz Luhrmann no son precisamente modestas, lo cual no sorprende si se piensa que la desmesura es uno de los rasgos que en su cine vienen unidos a la extravagancia, el desborde imaginativo y la predilección por el artificio y el kitsch.
Quizá por eso, para abarcar tanto como pretende el título, Luhrmann apunta en direcciones diversas y no siempre consigue imponer unidad (y sobre todo alma) a la descontrolada mezcolanza. Australia se inicia en un tono burlesco cuando describe el accidentado desembarco en Darwin de la exquisita lady inglesa (una Nicole Kidman sacrificada en el altar del botox) que viene a poner orden en el rancho que su marido no ha sabido administrar.
Pero en seguida el film empieza a diversificar sus objetivos. El western que registra la epopeya de la construcción del inmenso país donde todos los sueños son posibles convive con los conflictos nacidos del choque entre aborígenes y colonizadores. Ilustrados, por un lado, por los abusos que en nombre de la civilización imponían los europeos sobre los mestizos ("la generación robada" según se la llama en Australia), y por otro, ya en clave de franco melodrama, por el mutuo apego que nace entre la dama y el pequeño nativo perseguido que es el encargado de narrar la historia.
Estructura frágil
Al mismo tiempo, la viril presencia de un vaquero díscolo (Hugh Jackman) que será la brava mano derecha de la propietaria anticipa el gran romance: un romance que aspira a la magnificencia visual y la intensidad emotiva de Lo que el viento se llevó. Y cuando todo parece ir definiéndose y empujando la acción hacia el desenlace, todavía irrumpe la guerra, que ha estallado en los primeros tramos del relato y ahora llega hasta el lejano continente con tanta furia y tantos efectos generados por computadora como Pearl Harbor. Casi como una secuela incluida, un bonus dirigido al corazón del espectador que alarga la proyección hasta los 165 minutos.
Con cineastas como Luhrmann no suele haber medias tintas: se los ama o se los detesta. Habrá quienes celebren su grandilocuencia y se dejen cautivar por sus soluciones visuales (aun cuando se juzgue que la grandiosidad del paisaje australiano no necesitaba del auxilio de las computadoras), como también habrá quien tolere sus insistentes clímax (uno cada cinco minutos, música ampulosa incluida), y sus temerarios coqueteos con lo kitsch. Pero quizá esta vez hasta sus más fervorosos fans adviertan la fragilidad de la estructura que debería servir de sostén a su delirios: los parches del guión se notan demasiado y en lugar del "patchwork" buscado apenas se obtiene un pastiche. Costoso y llamativo, pero bastante decepcionante.
Fernando López
En una época previa a la Segunda Guerra Mundial, una aristócrata inglesa llamada Sarah Ashley (Nicole Kidman) recibe como herencia un rancho en Australia.
Para proteger su propiedad de los barones, cuenta con la ayuda de Drover (Hugh Jackman) para conducir su ganado. Cuando llegan a Darwin, ambos se ven inmersos en un ataque del ejército japo ... Leer más En una época previa a la Segunda Guerra Mundial, una aristócrata inglesa llamada Sarah Ashley (Nicole Kidman) recibe como herencia un rancho en Australia.
Para proteger su propiedad de los barones, cuenta con la ayuda de Drover (Hugh Jackman) para conducir su ganado. Cuando llegan a Darwin, ambos se ven inmersos en un ataque del ejército japonés.
Después de haber colaborado en “Moulin Rouge”, Nicole Kidman y Baz Luhrmann volvieron a trabajar juntos en “Australia”, una película de época con pretensiones de epopeya.
El film es muy disperso y sus personajes de escasa dimensión, con lo que su propósito de grandes emociones en diversos escenarios se queda en una escenificación semipomposa de aspectos melodramáticos.
Narrada desde la perspectiva de un niño mestizo, la película se inicia como un cuento mágico-telúrico que sublima a un estereotipado “buen salvaje” y critica la discriminación racial.
Este comienzo, en paralelo a su enlace aborigen, parece configurado también como una comedia de “pez fuera del agua”, con una aristócrata británica lejos de su habitual contexto emparejada con un hombre de distinta clase social y psicología (un Hugh Jackman que parece querer cruzar en su personaje a Clark Gable con Clint Eastwood).
El inicio, aunque confuso en sus intenciones vista la mezcla propuesta, no deja de resultar sugestivo en su ágil introducción de caracteres y localizaciones, a pesar de que tal agilidad a veces es pura precipitación y en ocasiones la película parece más una nerviosa sucesión de diapositivas que una narración cinematográfica.
En ocasiones incluso para decir una simple frase se cambia el plano en cuatro o cinco ocasiones, lo que provoca el distraimiento sobre lo que se está diciendo. A eso se le llama narrar con sentido...
Más tarde la película sosiega su parcial desbarajuste estético-narrativo, y se centra en la clásica historia del western de conducción de ganado con acercamiento progresivo entre la pareja estelar, y el adorno de los aborígenes y sus magias que todo lo solucionan.
El primer tono de humor va desapareciendo paulatinamente con el paso de los minutos con el traslado de ganado, el acercamiento amoroso entre Nicole y Hugh, y cuando la historia se ve sacudida de lleno por la guerra.
Es en el último tramo cuando sus abundancias melodramáticas, desequilibradas en la concepción de sus personajes y sobre otro tema muy manido (la separación y reencuentro de seres queridos en un conflicto bélico), se enfatizan con música rimbombante y subrayados en un encadenado de clímax tras clímax, lo que provoca una mengua en su efectividad emocional. El final es tan previsible como cómodo.
Australia
"Regular (+)"
"Se dice que quien abraca mucho aprieta poco. Pocos directores han escapado a este axioma Luhrman no esta en la lista. Además fallan cosa del guión lo que vuelve (supongo que esa es la razón) algunas actuaciones pococ creibles. Coincido con Chandler, parece una pelicula de otra época."