En una mezcla de ficción y realidad, esta cinta nos muestra a Harry Houdini quien, durante su gira en Inglaterra en 1926, ofrece una recompensa a quien le pueda decir las últimas palabras de su madre. Mary McGarvie, es una psíquica escocesa sin la fama del conocido escapista, pero que parece tene ... Leer más
En una mezcla de ficción y realidad, esta cinta nos muestra a Harry Houdini quien, durante su gira en Inglaterra en 1926, ofrece una recompensa a quien le pueda decir las últimas palabras de su madre. Mary McGarvie, es una psíquica escocesa sin la fama del conocido escapista, pero que parece tener talentos verdaderos, Cuando se conocen, surge un intenso romance entre ellos. Lo que Houdini no sabe es que Mary y su hija Benji tienen un plan para engañarlo.
| Género | Drama, Romance |
|---|---|
| Título Original | Death Defying Acts |
| Director | Gillian Armstrong |
| Protagonistas | Catherine Zeta Jones, Guy Pearce, Saoirse Ronan, Timothy Spall |
| Año de producción | 2008 |
| Duración | 97 minutos. |
| Guionista | Tony Grisoni, Brian Ward |
| País | Estados Unidos |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 450 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 4 críticos |
| Última modificación | solana (Hace 2 años) |
En medio de las giras, el legendario Houdini se cruza con una bella timadora.
En el camino abierto por El ilusionista y El gran truco , pero más interesada en narrar un cuento romántico que en penetrar los secretos de la magia o utilizarlos metafóricamente, El último gran mago aprovecha el reactualizado atractivo del tema para devolver a ... Leer más En medio de las giras, el legendario Houdini se cruza con una bella timadora.
En el camino abierto por El ilusionista y El gran truco , pero más interesada en narrar un cuento romántico que en penetrar los secretos de la magia o utilizarlos metafóricamente, El último gran mago aprovecha el reactualizado atractivo del tema para devolver a la pantalla a un personaje tan legendario como Harry Houdini e inventarle una historia amorosa. Un proyecto ideal para que Gillian Armstrong ( Mujercitas , Oscar y Lucinda ) sacara a relucir sus destrezas narrativas y su probada sensibilidad visual en un territorio que le es familiar: el drama de época.
Tony Grisoni y Brian Ward proporcionan la premisa argumental: ¿Qué habría pasado si en una de sus innumerables giras por todo el mundo, el famosísimo escapista nacido en Hungría y criado en los Estados Unidos se hubiera topado con una bella timadora ( vidente de teatro de variedades) y hubiera entablado con ella una relación que pusiera en crisis su aparentemente sólida personalidad? ¿Y qué si esa relación hiciera tambalear el delicado equilibrio que él sabía mantener entre el personaje famoso y el ser real?
Química esquiva
El punto de partida es sencillo: cuando Houdini, cada vez más empeñado en revelar los trucos de mediums, adivinos y lectores de la mente y desenmascarar toda clase de charlatanería, llega a Escocia en 1926, se le ocurre proponer un desafío: pagará 10.000 libras a cualquiera que sea capaz de reproducir las últimas palabras que su madre le dijo antes de morir y que sólo él conoce.
Un contacto con el más allá sería indispensable en este caso y el mago quiere demostrar que tal comunicación es imposible. Sin embargo, hay quien recoge el guante: es Mary, la bella admiradora y colega que posee presuntos poderes, los usa para ganarse el sustento gracias a la ayuda de su hija y a la ingenuidad de sus espectadores y quiere alzarse con el premio a toda costa. Para eso, claro, deberá aproximarse demasiado a Houdini, con las consecuencias que pueden imaginarse siendo ellos como son: jóvenes, bellos y, en el fondo, románticos.
Gillian Armstrong no elude los lugares comunes ni consigue del todo que entre Catherine Zeta-Jones y Guy Pearce (ambos excelentes) se establezca la química indispensable para que el romance conmueva. Pero sabe mantener el interés del relato mezclando ficción y datos históricos, aprovecha la fotogenia de Edimburgo, apoya con sus escenarios cierta atmósfera mágica que al film le conviene y tiene a su favor dos personajes secundarios encantadores como los que animan Timothy Spall (cada vez más parecido a Hitchcock) y la desenvuelta Saoirse Ronan.
No es un film memorable, pero resulta grato de ver.
Fernando López
Antes que una biografía de Houdini, "El último gran mago" es una ficción sobre espiritismo e ilusionismo.
Cuando uno piensa en un mago el nombre Houdini salta como primera opción. El húngaro (1874 - 1926) era en verdad un escapista y lo que El último gran mago plantea es, en definitiva, un desafío. Houdini pagará una fortuna a aquél que p ... Leer más Antes que una biografía de Houdini, "El último gran mago" es una ficción sobre espiritismo e ilusionismo.
Cuando uno piensa en un mago el nombre Houdini salta como primera opción. El húngaro (1874 - 1926) era en verdad un escapista y lo que El último gran mago plantea es, en definitiva, un desafío. Houdini pagará una fortuna a aquél que pueda adivinar cuáles fueron las últimas palabras que pronunció su madre antes de morir.
Pero en la vida real el ilusionista fue un acérrimo detractor del espiritsmo —llegó hasta declarar en su contra en el Congreso estadounidense— y escribió artículos defenestrándolo en revistas científicas. La trama del filme quiere que el mago se enamore en Dublín de una espiritista de segunda (Catherine Zeta-Jones), tan falsa como él, que se escapaba de cajas fuertes lanzadas al mar, o de camisas de fuerza, esposas o candados. La solución del mago, muestra la película de la australiana Gillian Armstrong, es sencilla: escondía la llave en su boca, y así se liberaba.
Entonces El último gran mago no es una biopic, sino una ficción con un protagonista famoso celoso a la hora de guardar sus secretos, y una mujer inescrupulosa que hará cualquer cosa por dinero.
Y si no todo lo que brilla, evidentemente, es oro, allí está Guy Pearce para componer a un Houdini complejo y acomplejado, que no es lo mismo. Y como su asistente confidente Sugarman, que tiene poco de dulce pese a su nombre en inglés, se luce el siempre eficaz Timothy Spall. Y Saoirse Ronan, como la hija y compañera de actos espiritista de la agraciada Zeta-Jones, es todo un joven talento por explotar.
A Armstrong, directora de Mi brillante carrera y Oscar y Lucinda, a veces le es difícil mantener el rumbo del interés del espectador, hasta que apela a algún gesto de magia de Houdini para reencauzar la historia. Luego de El ilusionista y El gran truco, llega otra película que desmitifica la profesión de magos, y los plantea como lo que son: seres humanos con necesidad de trascender. Cuando no de escapar.-


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Buena
y con buena onda,, !!!!