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Sinopsis

Sasuke es un chico que vive en una casa al borde de un precipicio junto al mar. Un día rescata de una escollera llena de basura a Ponyo, una niña pez que viaja en una medusa y se ha escapado de su hogar. Ambos pronto se enamorarán, y aunque Ponyo quiera convertirse en humana, será devuelta por su padre al mar y convertida en una habitante del océano.

Ficha técnica

Género Animación, Aventura, Familiar
Título Original Gake no ue no Ponyo
Director Hayao Miyazaki
Protagonistas Yûki Amami, Yuria Nara, Hiroki Doi, Jôji Tokoro, Tomoko Yamaguchi
Año de producción 2008
Duración 100 minutos.
MPAA rating G - Audiencia General. Para Todas las Edades
Productor Toshio Suzuki
Guionista Hayao Miyazaki
Música Joe Hisaishi
País Japón
Calificación de la comunidad
(Basada en 290 personas)
Calificación de la prensa
(Basada en 7 críticos)
Última modificación Luepamo (Hace 5 anos)

Trailer

Críticas de la prensa

Cines Argentinos - H. Zapata (Argentina)

Entre tantas superproducciones de animación computada hollywoodenses que suelen brindar más de lo mismo, este jueves llega a los cines un pequeño milagro que nos recuerda por donde pasa realmente la magia de los dibujos animados.
Ponyo y el secreto de la sirenita es la última joya de Hayao Miyazaki, quien para mí se convirtió en el Clint Eas ... Leer más Entre tantas superproducciones de animación computada hollywoodenses que suelen brindar más de lo mismo, este jueves llega a los cines un pequeño milagro que nos recuerda por donde pasa realmente la magia de los dibujos animados.
Ponyo y el secreto de la sirenita es la última joya de Hayao Miyazaki, quien para mí se convirtió en el Clint Eastwood de la animación.
A los 67 años, cuando muchos artistas disfrutan de su retiro este maestro del cine sigue brindando, siempre dentro de su estilo, trabajos espectaculares que nos brindan una experiencia fantástica en la pantalla grande.
Su nueva película es una historia especial, ya que a diferencia de sus últimos trabajos, esta propuesta estuvo claramente pensada para el público infantil.
Es como que Miyazaki bajó unos cambios con sus locuras para presentar un cuento de hadas que tranquilamente puede ser disfrutado por niños de 4 o 5 años.
Es decir, los chicos pueden seguir esta historia con mucha más facilidad que El increíble castillo vagabundo, El viaje de Chihiro o Mi vecino Totoro, que presentaban tramas más complejas para los espectadores de esa edad.
Ponyo básicamente es la particular interpretación de Miyazaki sobre el clásico cuento de Hans Christian Andersen, “La Sirenita”.
Claro que el film esté encarado hacia los más chicos no quiere decir que la magia de este grosso del cine haya desaparecido.
Si bien dentro del animé me gustan más otros realizadores como Yoshiaki Kawagiri (Ninja Scroll), Shinichiro Watanabe (Cowboy Bebop) o Mamuro Oshii (Ghost in the Shell), que trabajan por lo general historias más intensas y violentas, el cine de Miyazaki me sigue encantado por sus tremendos despliegues de creatividad.
Sus películas (y Ponyo no es la excepción) brindan tremendas experiencias surrealistas que nos transportan a esos increíbles mundo imaginarios que durante 100 minutos te hacen olvidar por completo que estás sentado en la butaca de un cine.
En pleno 2009 poder disfrutar de un film que presenta 170 mil fotogramas pintados a mano con acuarelas es un lujo que nos permite conectarnos con el verdadero alma de la animación que poco tiene que ver con las últimas tecnologías de la computación o el formato de tres dimensiones.
Ponyo es un ejemplo magnífico de sutileza.
Es una historia tierna, pero no llega ser melosa, tiene un marcado mensaje ecológico, pero no te abruma con panfleto moralistas y los personajes dentro de las locuras que suele presentar Hayao están bastante moderados como para que los chicos no se dispersen demasiado.
Los escenarios están repletos de detalles y a más de uno le van a dar ganas de quedarse, cuando termine el film, en ese pueblito pesquero donde transcurre la trama.
La escena en que Ponyo corre sobre las olas es un momento impresionante y te vas arrepentir después si la dejás pasar en el cine.
Me encantó el cuento de Ponyo y Sosuke y junto con Coraline es una de las grandes películas estrenadas este año (al menos por ahora) en materia de animación.

Hugo Zapata

5.00
Increíble!

Cine Premiere - J. Iglesias (México)

Cuando un cineasta nos ha impresionado con una película, lo normal es que su siguiente obra, largamente esperada, al momento de verla, nos decepcione. No es el caso de Hayao Miyazaki, uno de esos artesanos a quien corresponde comenzar a llamar artistas, cuyo trabajo se desarrolla ajeno a presiones industriales y que cuando uno creía que había da ... Leer más Cuando un cineasta nos ha impresionado con una película, lo normal es que su siguiente obra, largamente esperada, al momento de verla, nos decepcione. No es el caso de Hayao Miyazaki, uno de esos artesanos a quien corresponde comenzar a llamar artistas, cuyo trabajo se desarrolla ajeno a presiones industriales y que cuando uno creía que había dado lo mejor de sí en cintas como Mi amigo Totoro, Porco rosso o El viaje de Chihiro nos regala aquí una nueva obra maestra, acaso su película más sencilla y, probablemente por eso mismo, la más luminosa, la más emotiva.

Alejada de esta cosmovisión típicamente nipona que plagaba sus anteriores trabajos de referencias mitológicas algo crípticas para el espectador oriental y tomando como referencia el cuento de Hans Christian Andersen, La sirenita, Miyazaki nos cuenta la historia de amor entre un niño-humano y una niña-pez ansiosa por conocer lo que hay más allá de las profundidades marinas y convertirse en un ser bípedo, algo que conseguirá gracias a la pureza de sentimientos de su amigo que incluso convence al reticente rey de los océanos, asqueado de los desmandes de la raza humana hacia su medio natural.

La película fascina (sus secuencias animadas, especialmente la del tsunami, son impresionantes) divierte y conmueve y al salir del cine uno no puede sino esbozar una sonrisa mientras tararea la pegadiza cancioncilla de los créditos finales: “Ponyo, ponyo...”.

–Jaime Iglesias

5.00
Increíble!

Página 12 - L. Monteagudo (Argentina)

Belleza, sencillez, sensibilidad. Estas tres cualidades, entre muchas otras, definen a Ponyo y el secreto de la sirenita, la creación más reciente del maestro de la animación japonesa Hayao Miyazaki, en la que probablemente sea la mejor opción para chicos de entre 5 y 12 años de estas vacaciones de invierno.

Productor, director, guionista, ... Leer más Belleza, sencillez, sensibilidad. Estas tres cualidades, entre muchas otras, definen a Ponyo y el secreto de la sirenita, la creación más reciente del maestro de la animación japonesa Hayao Miyazaki, en la que probablemente sea la mejor opción para chicos de entre 5 y 12 años de estas vacaciones de invierno.

Productor, director, guionista, dibujante y diseñador, Miyazaki (nacido en 1941, el mismo año en que Japón atacó Pearl Harbor y se sumergió en la pesadilla de la Segunda Guerra Mundial) está considerado el más grande maestro del cine de animación mundial de las últimas dos décadas. Sin embargo, su reconocimiento en Occidente comenzó recién con la monumental Princesa Mononoke, en 1997, y fue a partir de El viaje de Chihiro (ganadora del Oso de Oro del Festival de Berlín 2002 y del Oscar de la Academia de Hollywood al mejor film animado) que el cine de Miyazaki alcanzó una proyección verdaderamente internacional. Que lo haya logrado sin resignar ninguna de sus virtudes –en un mercado históricamente dominado por el imperio Disney– y que haya reunido en su país de origen millones de espectadores sin rendirse a la violencia del animé y de la cultura “Pókemon” habla de un creador tan riguroso como seguro de sí mismo, dueño de un universo propio que no está dispuesto a abandonar.

En Ponyo, Miyazaki vuelve a la inocencia y la simplicidad de sus primeros films, particularmente de Mi vecino Totoro (1988), que nunca llegó a estrenarse en Argentina, aunque hace años circula de mano en mano en copias pirata. Inspirado en La sirenita de Hans Christian Andersen y en una leyenda oriental del siglo VIII, Ponyo marca también un regreso de Miyazaki al viejo film de animación diseñado enteramente a mano, una tradición que el cineasta y dibujante japonés nunca abandonó, pero que combinó sabiamente con algunas experiencias de imágenes generadas por computadora que introdujo en Chihiro y sobre todo en El increíble castillo vagabundo (2004), su largometraje inmediatamente anterior.

De un trazo ciertamente más llano y de una tonalidad mucho más luminosa que Chihiro, hay sin embargo en Ponyo muchos puntos de contacto con aquella película, que quizá sigue siendo su culminación como cineasta. En Chihiro, una nena de diez años, triste y angustiada porque debía mudarse a otra ciudad, reinterpretaba ese viaje como una prueba iniciática que transcurría en lo más profundo de su imaginación, donde sublimaba la conflictiva relación con sus padres, a quienes llegaba a imaginar con el rostro de unos cerdos. Aquí Ponyo es una pececita que quiere convertirse en una nena y escapar del celoso dominio de su padre, incapaz de reconocer que en su maduración la hija deberá probar las bondades y problemas del mundo por sí sola. Que ese padre sea, a su vez, un humano decepcionado de las iniquidades de la vida sobre la tierra, quien gracias a sus poderes mágicos decidió buscar refugio en la profundidad de los océanos, da la idea de la clase de dolores que le quiere evitar a Ponyo, recluyéndola en una burbuja que no le permite crecer.

Del lado de la orilla, la espera muy ansioso Sosuke, un chico de cinco años, que padece, en cambio, el conflicto opuesto. Su padre es un capitán de barco de ultramar, con quien apenas se comunica de lejos, a través de prismáticos, cuando pasa cerca de la costa y le transmite sus mensajes en clave morse con juegos de luces (en una de las escenas más cándidas y logradas de la película). La madre de Sosuke, a su vez, es una mujer moderna, que quiere y cuida a su hijo, pero le da la misma independencia y libertad que reclama para ella. De cómo se comportarán estos dos niños en relación con sus padres y qué responsabilidades asumirán en el transcurso de una situación crítica, cuando un maremoto arrase el idílico pueblo costero en el que viven, será el tema central de la película.

Las preocupaciones ecologistas que ya asomaban en Princesa Mononoke y que estaban aún mejor resueltas en El viaje de Chihiro –donde una impresionante deidad de los ríos, hecha de un limo escatológico, acudía a la yuya, el baño público japonés, para liberarse de todos sus desechos– reaparecen también ahora en Ponyo. Ese tsunami que amenaza la costa –con unas hermosas olas-pez, que en alguna de sus muchas mutaciones evocan también la célebre gran ola de Hokusai– es la respuesta de la naturaleza a los desequilibrios a la que la someten las pasiones de los hombres. En esa instancia, brilla una vez más el animismo de Miyazaki, una constante en su cine, que es capaz de atribuir vida y poder a los entes de la naturaleza y a los sueños más oscuros del inconsciente. En este sentido, se diría que el fuerte de Miyazaki es siempre, en primer lugar, la imaginación, por momentos lisérgica, que aun en un film con un fuerte anclaje en el realismo como Ponyo siempre se permite un viaje tan literal como metafórico.

Por Luciano Monteagudo

4.00
Muy Buena

Reforma - E. Diezmartínez (México)

¿Quién dice que la animación cuadro por cuadro y bidimensional está pasada de moda? Pues prácticamente todo Hollywood, que ha decidido dejar de lado la animación por celdas para entrar de lleno al mundo digital 3D. En medio de esta tendencia, el gran maestro japonés Hayao Miyazaki nos ha entregado El secreto de la sirenita (Gake no ue no Pon ... Leer más ¿Quién dice que la animación cuadro por cuadro y bidimensional está pasada de moda? Pues prácticamente todo Hollywood, que ha decidido dejar de lado la animación por celdas para entrar de lleno al mundo digital 3D. En medio de esta tendencia, el gran maestro japonés Hayao Miyazaki nos ha entregado El secreto de la sirenita (Gake no ue no Ponyo, Japón, 2008), su más reciente filme animado... de forma tradicional, por supuesto. Basado libremente en el cuento de Hans Christian Andersen “La sirenita”, he aquí que el vivaz chiquillo Sosuke, que vive a la orilla del mar, recoge a un extraño pez dorado al que bautiza como Ponyo. Por supuesto, esta es una cinta de Miyazaki, así que el pececito será, en realidad, una sirena que se transformará —contra los deseos de su padre-brujo Fujimoto, pero la comprensión de su bella madre, la Diosa del Mar— en una alegre niñita de 5 años. El décimo largometraje de Miyazaki tiene varias secuencias notables. En especial, aquella en la que Ponyo sigue, corriendo sobre las olas del mar, a Sosuke y a su mamá Risa, quienes transitan en un pequeño auto rosa por una carretera paralela a la playa. Así, Ponyo brinca entre las crestas de las enormes olas convertidas en descomunales peces que se funden con el mar para luego volver a transformarse en peces, y luego en olas, y luego en peces… Se trata del típico momento mágico de Miyazaki gracias al cual olvidamos las evidentes debilidades del filme, acaso el más convencional de toda su filmografía. Y es que, a diferencia del mejor Miyazaki —la apocalíptica Nausicaä del Valle del Viento (1984), la entretenidísima El castillo en el cielo (1986), la compleja La princesa Mononoke (1997)—, en El secreto de la sirenita domina una visión demasiado amable de todos los personajes y de las circunstancias que los rodean. En ningún momento sentimos que Sosuke o Ponyo corren algún tipo de peligro, no los vemos realmente amenazados y, usted lo sabe, un cuento infantil sin emoción ni algo de crueldad no funciona nunca. Al terminar de ver la película, uno se queda con la sensación de que esta vez Miyazaki se interesó más por su intachable mensaje ecológico y por la imaginativa animación que por la propia historia. Ni modo: todo gran cineasta tiene derecho a hacer alguna obra menor de vez en cuando.

Por Ernesto Diezmartínez

4.00
Muy Buena

La Nación - D. Batlle (Argentina)

Si bien hasta los principales artistas de la productora Pixar admiten como principal influencia al cine del gran maestro japonés Hayao Miyazaki, la filmografía del máximo referente del estudio Ghibli se mantiene como la contracara, el reverso perfecto de la animación made in Hollywood.

Si la producción de Pixar, Disney, Fox o DreamWorks se ... Leer más Si bien hasta los principales artistas de la productora Pixar admiten como principal influencia al cine del gran maestro japonés Hayao Miyazaki, la filmografía del máximo referente del estudio Ghibli se mantiene como la contracara, el reverso perfecto de la animación made in Hollywood.

Si la producción de Pixar, Disney, Fox o DreamWorks se sostiene en narraciones calculadas hasta el milímetro, en historias circulares muy estructuradas y de fácil acceso, en mascotas que funcionan como eficaz comic-relief, en un vértigo arrollador y ahora también en la espectacularidad de los efectos digitales 3D, el creador de El viaje de Chihiro, El increíble castillo vagabundo y La princesa Mononoke sigue experimentando con tramas audaces, con narraciones y lenguajes que escapan del clasicismo (al menos del clasicismo occidental) y con las técnicas más artesanales de la animación.

A esta altura (es el artista más exitoso del cine japonés de todos los tiempos), Miyazaki se permite combinar, como en el caso de Ponyo y el secreto de la sirenita, elementos del más puro realismo con las más delirantes situaciones fantásticas, las tradiciones niponas con la mitología griega, un clásico como La sirenita, de Hans Christian Andersen, con una mirada ecologista muy contemporánea sobre la polución de los océanos.

La idea original es muy sencilla (la relación entre un niño de cinco años ?hijo de un marino mercante y de una enfermera? y una diminuta pero muy poderosa princesa de los mares que desea con desesperación convertirse en humana), pero con insospechadas derivaciones: desde la vida en un geriátrico hasta tsunamis que generan impresionantes inundaciones, pasando por la aparición de los más exóticos personajes con poderes sobrehumanos y enorme sabiduría.
Armonía y lirismo

La belleza de cada dibujo, la inagotable imaginería visual, la excepcional banda sonora de Joe Hisaishi y el lirismo único que se desprende del cine de Miyazaki resultan mucho más atendibles que cualquier exceso o recaída que pueda encontrársele a la historia. Una película que no sólo está para ser admirada a la distancia sino también para sumergirse en sus profundidades artísticas. Una de esas experiencias que muy de vez en cuando nos regala la cartelera porteña.

Diego Batlle

4.00
Muy Buena

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Comentarios

geg
En cada película de Miyazaki vuelvo a encontrar a mi niño asombrándose y disfrutando de la magia de verdad. Para los adultos esa magia es surrealismo puro. Para no perderse bajo ningún aspecto.
Hace 8 anos · Un voto · ¿Te sirvió este comentario?  Si   No  · Responder
Luepamo comentó:

El Secreto de la Sirenita

3.500
"Buena (+)"

"Bella historia, aunque la película es más para niños no deja de ser disfrutada y recordarte a tu niño interior. Te recomiendo también El Increíble Castillo Vagabundo, El Castillo en el Cielo, La Princesa Mononoke, Nausicaa: Guerreros del Viento y el Viaje de Chihiro, no te las puedes perder."

Hace 5 anos · Sin votos · ¿Te sirvió este comentario?  Si   No  · Responder
Fana Sutcliffe calificó:

Excelente

amo a hayao miyazaki, tal cual, adoro al hombre y lo respeto mucho!!!

Hace 7 anos · Sin votos · ¿Te sirvió este comentario?  Si   No  · Responder

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