| Género | Biográfico, Drama |
|---|---|
| Título Original | W. |
| Director | Oliver Stone |
| Protagonistas | Elizabeth Banks, Ellen Burstyn, Josh Brolin, James Cromwell, Richard Dreyfuss |
| Año de producción | 2008 |
| Duración | 129 minutos. |
| MPAA rating | G - Audiencia General. Para Todas las Edades |
| Productor | Moritz Borman |
| Guionista | Stanley Weiser |
| País | Estados Unidos |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 171 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 2 críticos |
| Última modificación | Raul.Herrera (Hace un ano) |
El cine norteamericano nos ha brindado una buena dosis de cintas basadas en la vida de sus presidentes, que van desde los esfuerzos beatificantes (Young Mr. Lincoln de John Ford), hasta el estudio de personaje (Nixon de Oliver Stone), o incluso la alegoría descarada (Colores primarios de Mike Nichols). Cuando el propio Stone rompió con la regla d ... Leer más El cine norteamericano nos ha brindado una buena dosis de cintas basadas en la vida de sus presidentes, que van desde los esfuerzos beatificantes (Young Mr. Lincoln de John Ford), hasta el estudio de personaje (Nixon de Oliver Stone), o incluso la alegoría descarada (Colores primarios de Mike Nichols). Cuando el propio Stone rompió con la regla de la distancia histórica y anunció que realizaría una cinta sobre el entonces presidente George W. Bush, sonaron los tambores de guerra: el incendiario realizador de JFK metería el dedo en la llaga de una presidencia que se definió por el delirio sanguinario disfrazado de ineptitud, las guerras santas y el mangoneo político del que el supuesto emperador del mundo era objeto dentro de la misma Casa Blanca. Su estreno en Estados Unidos, unas semanas antes de las elecciones, seguro era una maniobra política para derrocar a los republicanos, una suerte de Farenheit 911 en clave de ficción. Pero no: Stone extiende una mirada cándida, que alude a las sobadas reglas de la biopic, sobre la personalidad de este junior vulgar y exalcohólico, y hace que nos caiga “bien” y se presuma su total inocencia. Josh Brolin encarna al protagónico, eso sí, con certeza y madurez histriónica –le debieron la nominación al Oscar–, haciéndolo ver como un niño torpe en una juguetería de cristal –juguetería que fue, es el mundo–. Así, Stone no finca en W. responsabilidad alguna en el caos humanitario y militar que es la guerra de Irak, o en la torpeza gubernamental tras Katrina. Lo hace ver como un peón en una batalla entre reyes maquiavélicos –Dick Cheney, Condie Rice– y obispos que clamaban por la razón –Colin Powell, el propio Bush Sr.–.
Por desgracia, un filme prescindible. Si se le compara con la otra película presidencial reciente, el prodigio intimista que es Frost/Nixon, queda pésimamente parada, más aún cuando de Stone esperábamos madurez política, y de Ron Howard todo lo contrario.
– César Albarrán Torres


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Tal vez y sí. Busch ni siquiera entendía lo que estaba haciendo.