
" Buena "
me parecio cool le doy tres de 5 y 6,5 de 10 fue buena un nuevo concepto en peliculas de ficcion
| Género | Misterio, Ciencia Ficción, Suspenso |
|---|---|
| Título Original | Super 8 |
| Director | J.J. Abrams |
| Protagonistas | Elle Fanning, Noah Emmerich, Amanda Michalka, Kyle Chandler, Zach Mills, Joel Courtney, Ron Eldard, Katie Lowes, Marco Sanchez, Gabriel Basso |
| Año de producción | 2011 |
| Duración | 112 minutos. |
| MPAA rating | PG-13 - Aviso para los padres. Este material puede ser inapropiado para niños menores de 13 años |
| Productor | J. J. Abrams, Steven Spielberg, Bryan Burk |
| Guionista | J.J. Abrams |
| Música | John Williams |
| País | Estados Unidos |
| Calificación de la comunidad | ![]() Calificación media basada en 1348 personas |
| Calificación de la prensa | ![]() Calificación media basada en 4 críticos |
| Última modificación | pabs (Hace 2 meses) |
| Experto de esta película | fransciscovieira.vieira es el experto de esta película con 8 puntosRegístrate, suma puntos y conviértete en el experto de esta película |
Cuenta conmigo otra vez
La escena inicial de Super 8 (2011) es la síntesis perfecta de todo aquello que uno puede pedirle al cine: un empleado de una mina saca las chapas con números que celebran más de 700 días sin accidentes para retrotraer la cuenta a 1. Es una tragedia hecha cifra, el dolor de una familia, de un pueblo, ilustrado por un ... Leer más Cuenta conmigo otra vez
La escena inicial de Super 8 (2011) es la síntesis perfecta de todo aquello que uno puede pedirle al cine: un empleado de una mina saca las chapas con números que celebran más de 700 días sin accidentes para retrotraer la cuenta a 1. Es una tragedia hecha cifra, el dolor de una familia, de un pueblo, ilustrado por un número, síntesis narrativa al servicio de la emoción sincera y sentida. De allí en más, el inventor de la ciencia ficción 2.0 que es J.J. Abrams le toma la mano al inventor de la ciencia ficción moderna que es Steven Spielberg para juntos hacer que las aventuras sobrenaturales un relato infinitamente lúdico sobre el arte cinematográfico. ¿El resultado? La película del año.
El opus cuatro de J.J. Abrams se ambienta en un pequeño pueblo norteamericano en las postrimerías de la década del ‘70, justo cuando Blodie saturaba walkmans con Heart of Glass y una generación sub-15 tarareada la hormonal My Sheroma. En ese ambiente geográfico y temporal casi mágico, seis chicos sueñan con inmortalizar su visión del mundo en película casera rodada en el formato al que alude el título. Una noche cometen la picardía adolescente de escaparse para rodar una escena en la estación ferroviaria local. Pero el paso de un tren, inicialmente una “aprovechamiento de producción”, según lo cataloga uno de ellos, deviene en tragedia: el tren descarrilla y decenas de vagones vuelan por los aires, destruyendo e incendiando gran parte de la zona. El pueblo conmocionado no duda en catalogarlo como un accidente, pero ellos saben que la fatalidad no es tal, que una camioneta provocó intencionalmente el descarrilamiento. La pacífica rutina pueblerina se alterna con la esencia de numerosos militares. El tren no era una simple de carga, sino un cargamento proveniente de la ultra secreta Área 51.
Suena casi a tomadura de pelo redundar en las implicancias de la figura del creador de Encuentros cercanos del tercer tipo (Close Encounters of the Third Kind, 1977), E.T. El extraterrestre (E.T.: The Extra-Terrestrial 1982), y Jurassic Park (1993) para el cine industrial norteamericano en general, y el de ciencia ficción en particular. Distinto es el caso de J.J. Abrams. Seguramente víctima de la cercanía temporal, el creador de Lost no sólo revolucionó las facturas técnicas y narrativas de las series televisivas –no es novedad que lo mejor de la industria norteamericana actual se encuentra en la pantalla chica y no en la grande-, sino que alambicó hasta niveles impensados la relación entre Internet y un producto audiovisual. A modo de tagline, Super 8 hibrida la narración spielbergiana de los 80 con una temática de tintes sobrenaturales, que no será muy moderna pero que en los últimos años sufrió una ola masiva de revisitaciones desde que -oh, casualidad- el amigo Steven pusiera las botas en el barro en Guerra de los mundos (War of the worlds, 2005). De allí en más, Cloverfield (2008), Sector 9 (District 9, 2009) y la catódica Falling Skies, entre otras.
Pero, atención, lo extraterrestre es a Super 8 lo que la arqueología es a la saga –entiéndase saga por tres primeras películas- de Indiana Jones: pura excusa y pirotecnia que enmarca una narración cuyo ancho de espadas es la nobleza de la aventura física que, en este caso, retrata ese vendaval de incertidumbre que es la pubertad sin un ápice cinismo ni condescendencia, sino que desde donde mejor puede hacerlo: desde la visión de sus protagonistas. En ese sentido, Super 8 es, como ellos, una criatura que busca en cada remezón de la arquitectura narrativa un punto de fuga para la imaginación y el entretenimiento.
De ahí la ubicación temporal en los ’80, época por antonomasia de relatos protagonizados por chicos y adolescentes. Aquí hay varios elementos característicos de la mayoría de aquellos films, como la ubicación en un pueblo pequeño y la falta de contención familiar como disparador para el libre albedrío de la aventura. Pero J.J. Abrams hace un film sobre los ochenta sin ser eminentemente ochentoso. Hay, sí, elementos aprehendidos del Spielberg, como aquella máxima de que lo monstruoso es directamente proporcional a lo que se sugiere. No hay guiños cómplices para adultos, sino lo contrario: la concreción de un mundo inclusivo donde se aprehende la atmósfera en que se desenvuelve la trama.
Pero quizá el mayor mérito de Super 8 es el de hacer corresponder absolutamente todo elemento formal y narrativo a la nobleza de sus protagonistas. Todo aquí parece extrapolado de un mundo imperado por el cine como medio de educación, de transmisión de vivencias, de abono para el cultivo de la mente. Por eso el accidente es desproporcionalmente aparatoso en comparación con las consecuencias manifiestas que deja (ellos sin un rasguño y el autor del accidente ¡apenas herido!) o el protagonista no duda jamás en que él será el encargado de rescatar a su chica, ante la inoperancia de los militares –podría buscársele alguna pátina alegórica a ese rol, pero Abrams los dota de una simpleza tal que anula cualquier intento vinculante-. El cine: amor y señor del universo Super 8.
Historia de amor por el cine y los relatos, el productor de Cloverfield entiende a la pubertad como la amalgama entre fantasía infantil y responsabilidad adulta. El sexteto protagónico de Super 8 entrará en la historia grande del cine, justito al lado de los cuatro de Cuenta conmigo (Stand by me, 1986) y el quinteto de El club de los cinco (The breakfast club, 1985).
Escenas de los suburbios
Críticas “Super 8” J.J. Abrams se luce en esta película de aventuras con niños.
Corre 1979 y Joe, un chico de 13 años, acaba de perder a su madre en un accidente. Unos meses después, al terminar el colegio, se juntará con sus amigos “geeks” para ocuparse de su mayor obsesión: hacer una película de zom ... Leer más Escenas de los suburbios
Críticas “Super 8” J.J. Abrams se luce en esta película de aventuras con niños.
Corre 1979 y Joe, un chico de 13 años, acaba de perder a su madre en un accidente. Unos meses después, al terminar el colegio, se juntará con sus amigos “geeks” para ocuparse de su mayor obsesión: hacer una película de zombies en Super 8.
El equipo, que integra también un “actor” y un especialista en explosiones (Joe se especializa en maquillaje, efectos y construcción de modelos), suma a Alice (Elle Fanning), quien oficiará de actriz y conductora del auto que los lleva a la estación de tren, donde filmarán una escena clave de la película.
Aprovechando el dramatismo que da la aparición de un tren, los chicos filman en el momento. Lo que no imaginan -pero Joe, y luego la camarita, alcanzan a captar- es que ese tren va a ser interceptado por una camioneta, descarrilará violentamente y de allí surgirá algo que pondrá en peligro la vida de los habitantes de ese pueblo de Ohio.
En un filme que homenajea a películas de Steven Spielberg como Encuentros cercanos del tercer tipo y E.T.
, junto a otros filmes producidos por su compañía Amblin (como Goonies, Gremlins y Poltergeist ), así como otros títulos y realizadores de fines de los ‘70 y principios de los ‘80 ( Los exploradores , Zemeckis, el Stephen King de Cuenta conmigo y varios etcéteras), J.J. Abrams crea una película propia, que logra conservar ese espíritu temático, estético y, hasta cierto punto, narrativo.
Hay una serie de dramas de preadolescencia (la relación familiar, la llegada del primer amor, la amistad, la pasión por el cine) que arman la base y son la verdadera sustancia para lo que viene después: un conflicto intenso que incluye a la Fuerza Aérea, apagones, explosiones, extrañas y posiblemente monstruosas apariciones, y varias amenazas que van desde la invasión rusa hasta posibles derivaciones del accidente nuclear en Three Mile Island.
Con esas situaciones, Abrams arma un relato más que fluido, en el que el caos circundante (acaso excesivo si se lo compara con el algo más reposado cine que hacían sus maestros) sirve como teatralización de los conflictos de los personajes. En determinadas escenas, Abrams canaliza al Spielberg de E.T. y Encuentros cercanos..., aunque le suma un gusto algo más fuerte por el cine de terror.
Pero en todos los casos, Super 8 conserva algo mágico y muy difícil de lograr: cada plano y cada corte -además de las expresiones y caracterizaciones de los actores y todos los detalles de producción- remiten directamente a películas de la época. Apenas el exceso de ritmo (la acción arranca con todo ya a los 15 minutos) y algunos efectos delatan la reconstrucción, la mirada del siglo XXI.
Pero, ¿es más Super 8 que el eco de esas películas que adornaron la infancia de los que hoy rondan los 40? Sí y no. Sí, porque Abrams reconstruye también un espíritu que parece faltar hoy: el de una aventura a escala humana, reconocible, mágica y a la vez terrenal. Y no, porque esos mismos condimentos estaban en las películas de entonces, por lo que se siente más como “homenaje” que como una nueva forma de plantearse las superproducciones de aquí en más.
Más allá de esas consideraciones, la experiencia de ver Super 8 es extraordinaria. Un viaje de regreso a una época, sí, pero más que nada a una forma de mirar el mundo. Esa mirada de los 13 años, en la que todo puede ser extraño, sorprendente, mágico y aterrador. Y donde los amigos, el primer amor y las películas están ahí, al lado nuestro, acompañándonos en la complicada travesía.
Como Steven Spielberg, productor de la película y destinatario evidente del homenaje que concibió J. J. Abrams, los protagonistas de Súper 8 manifiestan desde temprano su amor por el cine. Son media docena de preadolescentes de un tranquilo pueblito de Ohio que piensan invertir íntegramente su temporada de vacaciones en la filmación de un cort ... Leer más Como Steven Spielberg, productor de la película y destinatario evidente del homenaje que concibió J. J. Abrams, los protagonistas de Súper 8 manifiestan desde temprano su amor por el cine. Son media docena de preadolescentes de un tranquilo pueblito de Ohio que piensan invertir íntegramente su temporada de vacaciones en la filmación de un cortometraje sobre zombis para llegar a tiempo de inscribirlo en un festival. Comandado por el gordito Charles (Riley Griffiths), el equipo entero está en pleno ajetreo de preproducción. Incluso Joe, que hace cuatro meses perdió a su madre en un accidente de trabajo y encuentra en la preparación de los trucos y los maquillajes una labor que lo rescata de su abatimiento. Se filmará de noche en una abandonada estación de tren y al grupo de camaradas se sumará, como protagonista femenina, Alice, la más linda de la clase, que los dejó boquiabiertos en su primera prueba de casting y acaso también aceleró el corazón de algunos.
Ambiente de pequeña comunidad provinciana, ingenuidad, nostalgia, compañerismo juvenil, algún monstruo de fantasía, el despertar amoroso, el espíritu de aventura? Para que el homenaje a Spielberg sea completo sólo falta que algún peligro real agregue el nervio del thriller, y quizá también algún alien . Todo esto no tardará en llegar, aunque Abrams, con buen criterio, concede bastante tiempo al espectador para familiarizarse con los personajes y tender algún vínculo afectivo con ellos, tanto como para que cuando comience el gran espectáculo la platea comprometa alguna emoción y no viva sólo el impacto de otro festival de efectos especiales.
De la historia familiar el film salta a la ciencia ficción en un par de giros la noche misma en que los chicos inician el rodaje de El caso , que así se llama su (presumiblemente) ópera prima. Contra todos los pronósticos, un tren aparece a toda velocidad por el ramal inactivo junto al cual están filmando. Con la rapidez de reflejos de un camarógrafo de noticiero, Charles ve la oportunidad de sumar recursos a su modesta producción y hace repetir la escena a los gritos y con el sonido y el fondo del tren que pasa vertiginosamente. En seguida, la loca carrera del convoy termina en un accidente espectacular unos metros más allá de la estación, y a partir de la catástrofe toda clase de extraños episodios y misteriosas desapariciones empiezan a producirse en el pueblo. Parece que la carga que transportaba el tren y fue liberada en el choque no era del todo inocua.
Los adultos se movilizan y también intervienen la policía y la fuerza aérea. El caso -no el de la ficción de los zombis sino este caso real- es de verdad grave. Pero como buenos adolescentes ante la posibilidad de vivir una aventura, los chicos, que tienen sus motivos para estar más que asustados, se ponen a investigar por cuenta propia. Es natural: ya es hora de que el homenaje de Abrams aluda a Encuentros cercanos del tercer tipo y ET, el extraterrestre .
Probablemente esta segunda mitad del film entregue menos de lo que prometía la primera, apuntalada por el trabajo de los jóvenes actores (en especial Elle Fanning y Joel Courtney), pero de todos modos el entretenimiento está asegurado.
Conviene subrayar que esta vez no es aconsejable retirarse antes de que hayan pasado los créditos del final.

" Buena "
me parecio cool le doy tres de 5 y 6,5 de 10 fue buena un nuevo concepto en peliculas de ficcion


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Super 8
"Buena"
"lA VERDAD ESPERABA MUCHO MAS, ES UNA PELI PARA CHICOS MUYBUENA LA ACTUACION DE ELLOS,ENTRETENIDA NADA MAS ,SIGO ESPERANDO A SPELBERG. CARIÑOS "