Transformers: El lado oscuro de la luna

Transformers: El lado oscuro de la luna
Listo, agendada

Sinopsis

Los Autobots Bumblebee, Ratchet, Ironhide y Sideswipe, liderados por Optimus Prime, han vuelto a la acción, para enfrentarse a los malvados Decepticons, que están decididos para vengar su derrota en el 2009 en ‘Transformers: La Venganza de los Caídos’. En esta nueva película, los Autobots y los Decepticons se involucran en una peligrosa carrera espacial entre EE.UU. y Rusia, en la que una vez más el humano Sam Witwicky tiene que acudir en ayuda de sus amigos robots. Hay nuevos personajes también, incluyendo al nuevo villano en la forma de Shockwave, un veterano Transformer que gobierna Cybertron mientras Autobots y Decepticons se enfrentan en la Tierra.

Ficha técnica

Género Acción, Aventura, Ciencia Ficción
Título Original Transformers 3: Dark of the Moon
Director Michael Bay
Protagonistas John Malkovich, Shia LaBeouf, Hugo Weaving, Patrick Dempsey, Tyrese Gibson, Frances McDormand, Josh Duhamel, Rosie Huntington-Whiteley, Alan Tudyk
Fecha de estreno 01-jul-2011
Año de producción 2011
Duración 157 minutos.
MPAA rating PG-13 - Aviso para los padres. Este material puede ser inapropiado para niños menores de 13 años
Guionista Ehren Kruger
País Estados Unidos
Calificación de la comunidad
Calificación promedio: 3.81
Calificación media basada en 8242 personas
Calificación de la prensa
Calificación promedio: 2.33
Calificación media basada en 3 críticos
Última modificación jev233 (Hace un ano)
Experto de esta película
Daniel.Aguilera22

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Trailer

Críticas de la prensa

Página 12 - H. Bernades (Argentina)

3.00
Buena

Desmañado y metódico ejercicio del “rompan todo”

Definitivamente contraindicada para incondicionales de James Ivory, en su estruendo, en su histeria, en su desmañado y metódico ejercicio del “rompan todo”, en la doble concepción del cine como sucedáneo de la maniobra militar y versión mega (y meca, por el carácter mecánico de su ... Leer más Desmañado y metódico ejercicio del “rompan todo”

Definitivamente contraindicada para incondicionales de James Ivory, en su estruendo, en su histeria, en su desmañado y metódico ejercicio del “rompan todo”, en la doble concepción del cine como sucedáneo de la maniobra militar y versión mega (y meca, por el carácter mecánico de sus excedidas criaturas) de Titanes en el ring, es posible que esta tercera Transformers –que viene, por supuesto, en envase 3D– sea algo así como la “consumación” del “arte” de su “autor” (el lenguaje se sacude aquí como Transformer a tortazo limpio). Es como si toda la obra previa de Michael Bay viniera a dar un aparatoso salto mortal y se estrellara contra el piso, como sus gigantes de chapa y chatarra. Que se deshacen y vuelven a armarse, como la película misma o el magullado cerebro del espectador, para seguir dándose maza.

Como la nueva X Men, la tercera Transformers se cruza con la historia, al menos al comienzo. Se inicia en tiempos de Kennedy (el JFK digital recuerda al Che de Gerardo Romano en Canal 9) y remata con una teoría conspirativa sobre el descenso del hombre en la Luna: habría sido para investigar la caída de una nave alienígena, conteniendo uno o más Transformers (no se entiende bien). De allí en más las distintas subtramas se pelean entre sí, como Transformers en esteroides. Están John Malkovich, Frances McDormand y John Turturro (que viene de la anterior) haciendo de autoridades de la NASA y especialistas en vida extraterrestre, que investigan... ¿Qué investigan? No está muy claro. Mientras tanto resulta que hay un traidor entre los Autobots (que son, recuérdese, los Transformers buenos) y que los Decepticons (los malos) piensan traer su planeta a la Tierra, por medio de unos pitutos luminosos (¿?). Y eso sería fatal, parece.

De pronto aparece el coreano de ¿Qué pasó ayer?, totalmente desaforado, haciendo de coreano de ¿Qué pasó ayer? El héroe, Shia La Boeuf, grita y transpira como en el VIP de Ricky Martin, y Mr. Bay filma el culo de Rosie Huntington-Whiteley (la inglesita que remplaza a Megan Fox, echada por acusar al jefe de nuevo Hitler) en un plano detalle que Sofovich filmaría, si tuviera la plata que tiene Bay. Todo eso (y unas cuantas cosas más) se apelotona durante cerca de hora y media. Son casi tres en total y algo hay que mostrar, hasta que finalmente los Transformers tiren el mundo abajo (o la ciudad de Chicago, que es donde todo sucede).

Será una bestialidad la forma en que Bay filma este Apocalipsis rompechiches, pero en medio del caos, el mareo y la sordera de pronto se abre camino, vaya a saber cómo, una secuencia inspirada. Un edificio se parte al medio, y antes de caer del todo (¿alguien dijo septiembre 11?) queda inclinado, obligando a los héroes (los protagonistas + un grupo de marines, faltaba más) a tirarse de un piso a otro tipo Tarzán, atravesando ventanales de vidrio y deslizándose en caída libre por las paredes del edificio (esto está robado de una de Jackie Chan, pero está bien hecho). Ese chorro de adrenalina bien servido salva una película que, por lo demás, parece una coctelera en manos de un Mike Tyson con San Vito.

Clarin - Diego Lerer (Argentina)

2.00
Regular

Crash! Boom! Bang!


Crítica. “Transformers: El lado oscuro de la luna” La tercera película de la saga es otra sinfonía de hierros retorcidos.
Si Michael Bay se viera obligado a dirigir el tráfico en alguna esquina sin semáforos no podría evitar que los autos chocaran entre sí de a decenas. Y, luego del desastre, no se podría ident ... Leer más Crash! Boom! Bang!


Crítica. “Transformers: El lado oscuro de la luna” La tercera película de la saga es otra sinfonía de hierros retorcidos.
Si Michael Bay se viera obligado a dirigir el tráfico en alguna esquina sin semáforos no podría evitar que los autos chocaran entre sí de a decenas. Y, luego del desastre, no se podría identificar qué causó el accidente, por qué pasó, ni cómo se dieron las situaciones. Eso sí, el hombre se retirará del lugar con una sonrisita y un gesto de “misión cumplida”.

Imaginemos que ese Bay, antes de ubicarse en esa esquina esperando el choque, deposita media docena de cámaras para filmarlo. Luego toma todo el material grabado, lo mezcla y lo llama película. Bueno, algo así es ver Transformers: el lado oscuro de la luna , una especie de interminable sinfonía de hierro retorcido, de Metal Machine Music del cine pero sin intenciones experimentales (como el homónimo disco de Lou Reed) sino con la idea de conformar una cacofonía de motivos visuales y sonoros que llevan tres películas (y más de siete horas) reiterándose prácticamente sin variaciones.

En Transformers 3 , Bay expande el universo de esta pelea intergaláctica entre Autobots y Decepticons para incluir episodios de la historia contemporánea. La justificación narrativa de este filme es que la carrera espacial entre rusos y estadounidenses tuvo que ver con la búsqueda de un material llegado a la Luna desde el planeta Cybertron, en plena guerra civil entre ambos bandos. Y que parte de ese material sigue allí, otro aquí y que todo terminará con la aparición de un nuevo Prime (como Optimus, el hasta ahora líder de los Autobots), quién podría lograr que todo Cybertron venga a la Tierra.

Y más allá de si el planeta viene o no, lo que se siente es que para Bay no existe mucho más -a la hora de pensar cinematográficamente- que tratar de idear escenas de acción para luego arruinarlas en la ejecución. Tras un planteo mínimamente interesante (que tarda media película en explicar), Bay ya no sabe qué hacer con él. En sus películas, la acción no incluye a la trama: la detiene de igual manera que un solo de batería detiene una canción, para mostrar una pretendida y tediosa destreza muscular.

No debe haber en la historia de los “tanques” de taquilla personajes menos interesantes que los Transformers. Casi indistinguibles unos de otros -los buenos de los malos, y ambos de los indecisos-, verlos combatir es lo más parecido a ver un chico de tres años estrellar un juguete contra otro durante horas hasta que todas las partes terminan repartidas por el living. Da la impresión de que Bay es uno de esos niños que en un momento se cansa de armar su castillo y lo patea por el aire a ver dónde caen las piezas. Y si terminan en la cabeza de alguien, mejor.

Y si las secuencias potencialmente interesantes están mal narradas (toda la batalla que se produce en Chicago), el “factor humano” es mínimo, risible. Sam Witwicky (Shia LaBeouf) es un personaje de carisma nulo, y se agradecen las apariciones de personajes secundarios (John Turturro, John Malkovich, Kevin Dunn, Ken Jeong) que tienen al menos la gracia de un chiste malo en medio de un velorio: en esas circunstancias, uno se ríe de cualquier cosa, se agarra de lo que puede. Respecto a la reemplazante de Megan Fox, la británica Rosie Huntington-Whiteley, se puede decir que es muy bonita y que Bay la filma como si cada aparición suya fuera un comercial de shampú que interrumpe el filme.

Esto no quiere decir que no haya espectacularidad visual y un uso del 3D más discreto que lo esperado en un cineasta tan abusivo desde lo sensorial. Lo que no hay es nada que conecte a lo que se cuenta con algo humano, algo que lleve el interés de una escena a la siguiente. Ya no digamos a lo Spielberg (ver su nombre ligado a esta franquicia duele): hasta Emmerich es sutil y poético al lado de Bay. Por momentos uno siente que Michael se burla de sus propios clichés (los soldados avanzando en cámara lenta, las frases altisonantes, los chistes malos, las sobreactuaciones), pero al final se convence de que no. Que es consciente de ellos, pero que está orgulloso de sus aportes al cine de estos tiempos.

Lo que molesta, también, de Transformers 3 , es que tanto técnico talentoso y artista visual competente esté perdiendo el tiempo en esta franquicia inerte. Y que sea el bolsillo, finalmente, el que le dé la razón a una saga sin alma, sin vida, sin corazón.

Ah, no se les ocurra poner El lado oscuro de la luna , de Pink Floyd, a ver si “coincide” con la película. Jamás podrán volver a escuchar el disco otra vez. No es broma...

Escribiendo Cine - Benjamín Harguindey (Argentina)

2.00
Regular

Juguetes para el Ministerio de Defensa

La mejor crítica a Transformers la hizo Thoreau dos siglos atrás: Aprovechen el tiempo, observen las horas del universo, no las de los autos. El término original refiere al car (vagón) de tren, pero la cita mantiene su efecto porque se refiere al espectáculo de lo artificial. Eso técnicamente implicar ... Leer más Juguetes para el Ministerio de Defensa

La mejor crítica a Transformers la hizo Thoreau dos siglos atrás: Aprovechen el tiempo, observen las horas del universo, no las de los autos. El término original refiere al car (vagón) de tren, pero la cita mantiene su efecto porque se refiere al espectáculo de lo artificial. Eso técnicamente implicaría a toda la cinematografía de la historia, pero probablemente la austera mirada de Thoreau estaba más dirigida al posible efecto enajenante de las cosas y menos hacia su construcción intrínseca.
Los Transformers van por su tercera entrega en la serie de Michael Bay. Se dividen en dos bandos alienígenas, los Autobots (los buenos) y los Decepticons (los malos). Ambos poseen dos formas: una antropomórfica y otra mimética, en la que pueden transformarse en autos (o plasmas, o fotocopiadoras, aparentemente). La lucha ha destruido su planeta natal hace dos películas y algunos miles de años, por lo que la continúan en la Tierra bajo la legislación del gobierno de los Estados Unidos.

El eje humano se centra en Sam (Shia LaBeouf), el “protagonista” de la serie, si se quiere. Su conflicto es sospechosamente metareferencial: está frustrado por el protagonismo que los efectos especiales (es decir, los Transformers) han cobrado por sobre él, el rostro del bando humano de la cuestión. Naturalmente se vuelve a involucrar en la lucha extraterrestre y termina olvidando que es un simple deuteragonista al lado de efectos especiales. Pero la audiencia, en dos horas y media de bombardeo audiovisual, no lo olvida.

Filmada en un 70 por ciento en formato estereoscópico, Transformers: El lado oscuro de la luna (Transformers: Dark of the Moon, 2011) introduce la variación 3D a la serie. El recurso da algo de relieve a las imágenes, pero por lo demás no está tan aprovechado como en otros films más efectistas y menos técnicos. Éste es uno de esos films técnicos en el que el fragor de sus secuencias se debe menos al 3D y más a Michael Bay, que con tres films encima ha perfeccionado su dirección de los Transformers con batallas hacen gala de una libertad coreográfica otrora opacada por el montaje. Aquí parece finalmente haber dominado las iteraciones posibles con sus juguetes.

¿Qué tiene de distinto la nueva película de Bay, que repite la trinidad de humor adolescente zonzo, espectacular hibridación de autos y armas y la objetificación fetichista de la mujer cual rezo? Los Transformers han sido un fenómeno de masas particular por su recorrido, habiendo comenzado como una línea de juguetes producida por Hasbro en los ‘80 y continuando como series de televisión, films de animación, cómics y video juegos. Pero en el corazón del mito siempre han sido juguetes, y Bay debería tratarlos como tales, animándose a contar la eterna historia de acción y aventura.

Su visión, no obstante, se ancla en la actual coyuntura política norteamericana y su deleznable visión del mundo como una gran bomba de tiempo: los Transformers ya no son juguetes para niños, son juguetes para el Ministerio de Defensa, que les envía en misiones a “Medio Oriente” y Chernobyl. El punto más bajo del film llega cuando Optimus Prime (Peter Cullen, que le da la voz desde hace 30 años), líder de los Autobots, contempla una Washington DC sometida por terroristas y lo que otro personaje identifica exactamente como “armas de destrucción masiva”. Optimus se vuelve a la cámara y lanza su grito de guerra: “¡Declaramos la guerra en nombre de la libertad!”. ¿No lo hacen todos?

Comentarios

Lixicato comentó:

Transformers: el lado oscuro de la Luna

5.000
"Increíble"

"Muy buen final de la saga, mejor por mucho que la 2 y al nivel de la 1. Las transformaciones se aprecian bien y el uso de la camará lenta le aporta encanto. La vi en 3D y me gusto la forma en que se utiliza, sin estridencia, pero sumando a la fotografía y al espectaculo. Otra vez el humor esta bien dosificado y da caracter a la trama."

Hace un ano ·  106 votos · ¿Te sirvió este comentario?  Si   No  · Responder
Daniel.Aguilera22 comentó:

Transformers: el lado oscuro de la Luna

4.500
"Excelente"

"Muy buena pelicula... le regalo un puntito de mas porque la vdd me recuerda mucho mi infancia y los efectos estan espectaculares... pero me decepciono la ultima parte en donde la rubia habla con megatron!! le falto un poco de coherencia en el argumento nada mas..."

Hace un ano ·  11 votos · ¿Te sirvió este comentario?  Si   No  · Responder
Gustavo.Fabian.Medina La verdad que los efectos estan buenísimos pero si, le faltó una historia o guion mas acorde a los millones gastados. Yo esperaba mas....
Hace un ano
Fernando.Hernandez72 comentó:

Transformers: El lado oscuro de la luna

4.500
"Excelente"

"simplemente exelente grandiosa"

Hace un ano ·  6 votos · ¿Te sirvió este comentario?  Si   No  · Responder
Calificación promedio

Calificación promedio: 30
Buena
Calificación de la comunidad
Calificación promedio: 3.81
Calificación media
basada en 8242 personas
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Calificación promedio: 2.33
Calificación media
basada en 3 críticos

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