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Sinopsis

"Tron: Legacy" es una aventura de alta tecnología en 3D que tiene lugar en un mundo digital. Sam Flynn (Garrett Hedlund), un experto en tecnología de 27 años e hijo de Kevin Flynn (Jeff Bridges), investiga la desaparición de su padre y se encuentra metido en el mismo mundo de programas violentos

Ficha técnica

Género Acción, Aventura, Ciencia Ficción
Título Original Tron Legacy
Director Joseph Kosinski
Protagonistas Jeff Bridges, Olivia Wilde, Michael Sheen, Garrett Hedlund, Elizabeth Mathis, Brandon Jay McLaren, Michael Teigen, James Frain, Yaya DaCosta, Amy Esterle, Beau Garrett, Bruce Boxleitner, Serinda Swan, Owen Best, Steven Lisberger
Año de producción 2010
Duración 127 minutos.
MPAA rating PG - Se Sugiere Presencia de los Padres. Este Material Puede No Ser Adecuado Para Niños
Productor Sean Bailey, Jeffrey Silver, Steven Lisberger
Guionista Brian Klugman, Edward Kitsis, Adam Horowitz, Richard Jefferies, Lee Sternthal, Steven Lisberger
Música Daft Punk
País Estados Unidos
Calificación de la comunidad
(Basada en 1358 personas)
Calificación de la prensa
(Basada en 19 críticos)
Última modificación denowin (Hace 3 anos)
Experta de esta película
dani.alderetes dani.alderetes es el experto de esta película con 10 puntos

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Trailer

Críticas de la prensa

Mucho Cine - Dani Martín (México)

No me equivocaba.
¿Recordais el Post de Daft Punk sobre la Banda Sonora hace unas semanas? Pues bien, si ya sin ver la película la colocaba entre las mejores del año, al igual que Inception, ahora después de verla a través de imagenes, la coloco muy por delante. Daft Punk, que hacen cameo en el film, han logrado una majestuosidad mezclando el ... Leer más No me equivocaba.
¿Recordais el Post de Daft Punk sobre la Banda Sonora hace unas semanas? Pues bien, si ya sin ver la película la colocaba entre las mejores del año, al igual que Inception, ahora después de verla a través de imagenes, la coloco muy por delante. Daft Punk, que hacen cameo en el film, han logrado una majestuosidad mezclando electrónica con orquesta y dandole un toque intenso y de emoción a cada parte del metraje.

Tengo la fecha de cuando puse el primer trailer en éste humilde Blog. 25 de Julio 2009. Fue un trailer de tres minutos hecho especialmente para la promoción del film y que no contenía ninguna escena de Tron Legacy, aunque eso creíamos.

¿Hablamos de argumento?
Bueno, sin lugar a dudas en ésta película, eso es lo menos importante, aunque lo curioso es que lo tiene, a diferencia de muchas películas de hoy en día. Sin embargo, el primer visionado hará que no estemos muy pendientes de la trama porque seremos colapsados por imagenes impactantes. Duelos de Discos, Carreras de Motos, Persecuciones en Naves Espaciales y mucha, muchísima acción durante dos horas.



Por supuesto, la pelicula requiere otro visionado. ¿Para entender el guión? No! Mas bien para volver a deleitarnos ante semejantes efectos y tanta visual estética de ciencia ficción, unida a una música cibernética que conjuga un film de los mas grandes nunca vistos.

Le tenía ganas, ¿Se nota?. Pero es que me he quedado con ganas de más, de volver a verla de nuevo, en breve, mañana mismo a ser posible...

En el film, tenemos a Jeff Bridges por partida doble. Probablemente uno de los mejores actores del mundo y que ha hecho papeles emblématicos, como el de Starman, el Gran Lebowsky o éste Flynn que vuelve en ésta magnífica secuela, dejandonos boquiabiertos, pues a Bridges le queda cine para rato. Pronto lo veremos de prota en la secuela de la peli de John Wayne, True Grit.

Hablemos ahora de Olivia Wilde, un quesito que en la serie House no me llamaba la atención, pero que aquí, con éste pelo, con ese maquillaje, hace que caigamos rendidos a sus pies ante su belleza, convirtiendose así en una de las intocables maravillas guapas de éste blog. (algún día haré un post sobre lo mas bonito del cine, xD). Ella está muy bien en el film, practicamente perfecta.


El prota, el hijo de Flynn, Garret Hedlung, está aceptable, pero claramente se ve eclipsado por su padre en el film, el majestuoso Bridges. Y teníamos a Martin Sheen en un papel corto, pero que sinceramente, me parece que lo borda, al borde de la locura y la incomprensión, éste personaje se las hará pasar canutas a mas de uno.

Ante éste maravilloso film, tenemos un problema. La excusa. De seguro la crítica se la comerá vivo en eso de que no tiene argumento (para mi sí lo tiene) y que solo tiene efectos especiales. Os digo una cosa, no se puede ser llevadero por lo que digan unos y otros. Mi conclusión a éste film es de sobresaliente, magnífica. Si una película me motiva a verla de nuevo en el cine, es porque algo tiene. Tron Legacy tiene ese algo, y si lo podemos disfrutar en 3D, mejor que mejor.

Una curiosidad del 3D es precisamente que solo es válido cuando Flynn entra en Tron. Mientras está en el mundo real, la película es puramente en 2D. Otro detalle, que a mi parecer es de lujo.
¿No se os pusieron los pelos de punta nada mas empezar y oír a Bridges hablando de la Red, mientras salen los titulos iniciales acompañado de esa enorme música? Por supuesto, la voz de Bridges al original no tiene precio.


Desde aquí, recomiendo la película. A mas de uno no le gustará, por eso, a todo aquel que sea un fan incondicional de la ciencia ficción, los efectos especiales y la acción, Tron Legacy es su película.

5.00
Increíble!

Cines Argentinos - H. Zapata (Argentina)

Tron: El legado es claramente uno de los eventos cinematográficos del 2010.
Los 28 años de espera que se tomó Disney para hacer esta secuela valieron la pena porque el espectáculo de ciencia ficción que propone este film es imponente y sumamente entretenido.
Tron fue una película atípica de Disney que en 1982 generó muchísima polémica e ... Leer más Tron: El legado es claramente uno de los eventos cinematográficos del 2010.
Los 28 años de espera que se tomó Disney para hacer esta secuela valieron la pena porque el espectáculo de ciencia ficción que propone este film es imponente y sumamente entretenido.
Tron fue una película atípica de Disney que en 1982 generó muchísima polémica en Hollywood al presentar por primera vez en la historia de este arte efectos visuales generados por computadora. Para muchos artistas esto era una desgracia ya que entendían que arruinaba al cine y lo convertía en otra cosa.
Hoy la animación digital es una herramienta imprescindible para las grandes propuestas pochocleras de todo tipo de género y dejó de ser visto como un enemigo del cine.
Lo cierto es que Tron tuvo la mala suerte de ser un film absolutamente adelantado a su tiempo y la gran mayoría del público le dio la espalda cuando se estrenó en su momento.
Sin embargo, con el tiempo se convirtió en un fenómeno de culto importante cuando se editó en video y se pasó por televisión.
La película tuvo una gran influencia en muchos artistas que luego trabajaron en Hollywood, como por ejemplo, John Lassetter, el fundador de Pixar, quien descubrió en Tron un potencial enorme en la animación computada para ser trabajada en el cine.
Durante años Disney ocultó a Tron como la oveja negra de la familia, a tal punto que llegamos a diciembre de 2010 y la película todavía no fue editada en dvd y el 90 por ciento del público que va a ir al cine este fin de semana no recuerda o directamente ni registra la existencia de Tron. Hasta la serie de Los Simpsons hizo chistes con este tema.
Una enorme estupidez de esta compañía que tranquilamente podía haber sacado antes el dvd para ayudar a difundir la secuela.
Este error de Disney convirtió a El legado en una propuesta muy jodida de vender, porque es complicado desarrollar la continuación de una historia que se hizo hace más de veinte años y mucha gente desconoce.
De todas maneras, creo el enfoque que le dieron a esta producción fue inteligente.
Tron: El legado tiene un espíritu retro ochentoso que captura la esencia de la obra original, pero a su vez brinda una gran aventura pochoclera que puede ser disfrutada por todo el mundo, aunque no conozcan la primera.
Es interesante porque trabajaron muy bien la trama con el personaje principal que interpreta Garret Hedlund, uno de los mejores actores jóvenes que laburan hoy en día en Hollywood, pese a que su nombre no es muy conocido.
De alguna manera, Sam Flynn representa a los espectadores nuevos que al igual que el héroe del film va a descubrir el mundo de Tron por primera vez.
Los fans veteranos van a seguir esta historia desde la visión de Jeff Bridges, quién se destaca con la interpretación de dos personajes totalmente distintos, cortesía de la tecnología actual.
Con una banda sonora de Hanz Zimmer, que por momentos nos remite a los últimos filmes de Batman de Christopher Nolan, esta secuela te engancha desde el comienzo y te sorprende con una experiencia visual maravillosa para ser disfrutada en 3D desde el momento que el protagonista entra al mundo virtual de Tron.
Sí, el guión no es una obra de Isaac Asimov precisamente, pero tampoco lo fue el argumento de la primera que se centró más en los efectos visuales.
La secuela va por el mismo camino con la particularidad que la tecnología de hoy te permite vivir el concepto del mundo Tron desde un lugar diferente.
Las secuencias de acción son impresionantes y en la pantalla del IMAX se van a convertir directamente en un espectáculo inolvidable.
Creo que lo más importante de esta película es que ofrece un gran entretenimiento que adapta a este clásico a las nuevas generaciones sin distorsionar el espíritu de la original.
Imperdible la participación de Michael Sheen .
Es increíble que se trate del mismo tipo que actualmente podemos ver en El día del juicio final. Esos son los actores de verdad.
Tron: El legado no es una película emblemática que te va a cambiar la vida como cinéfilo, pero sí se destaca como una de las mejores producciones de Disney en estos últimos años fuera de los dibujos animados.
Grandes secuencias de acción, un admirable buen uso del 3D, la banda sonora de Zimmer y Daft Punk, más el regreso de Jeff Bridges como Kevin Flynn son los elementos principales que componen esta gran secuela que merece su recomendación.
EL DATO LOCO:
La película representa la ópera prima de Joseph Kosinski, quien se hizo conocido por su trabajo con la tecnología CGI en la publicidad. Al comienzo del film cuando Jeff Bridges habla con su hijo se puede ver el disco de la película El abismo negro, otro clásico emblemático de Disney, de ciencia ficción, de 1978.
Hace unas semanas el estudió confrmó que Konsinski será el encargado de dirigir la remake de esa historia programada para el 2012.

5.00
Increíble!

Loco x el Cine - Juan Campos (Argentina)

La primera vez que vi Tron, la original, tenía unos 6 años. Habían pasado casi diez años desde el estreno de la película, allá por el 82, cuando los efectos especiales eran VERDADERAMENTE especiales. Me acuerdo que no podía creer lo que veía, esa gente gris-azulada andando en motos que dejaban un reguero de luz, combatiendo con frisbees y, ... Leer más La primera vez que vi Tron, la original, tenía unos 6 años. Habían pasado casi diez años desde el estreno de la película, allá por el 82, cuando los efectos especiales eran VERDADERAMENTE especiales. Me acuerdo que no podía creer lo que veía, esa gente gris-azulada andando en motos que dejaban un reguero de luz, combatiendo con frisbees y, sobre todo, salvando al mundo.

Pasaron 19 años desde ese evento. En mi cabeza, Tron siempre fue uno de esos links permanentes en los que cada tanto caía, como un marcador en el navegador de mi cerebro. Por eso, cuando me enteré que iba a ver las nuevas aventuras de Flynn, casi me da un patatús.

Ansias de chico, con eso cargaba. Y a esas ansias, Tron: Legacy, las satisfizo de manera magistral.

Para resumir el argumento: Kevin Fynn desaparece misteriosamente a finales de la década del 80. Su hijo, Sam, al principio tiene esperanzas de volver a verlo, pero con el tiempo las va perdiendo. Tal vez por esa desazón se convierte en una especie de rebelde moderno, un joven idealista que nada tiene que ver con las nuevas andanzas de Encom, la empresa que manejaba su padre, que pasó de ser el ejemplo del Software libre a una mega corporación solamente interesada en vender (¿alguien dijo Microsoft?).

Pero un día todo cambia. El día en que Sam roba el nuevo Sistema Operativo de Encom para colgarlo en internet. El mismo día que Alan Bradley (al que conocemos mejor como TRON) le dijo que recibió una señal desde el viejo teléfono desconectado de Flynn’s, la casa de videojuegos que solía regentear su padre. Luego de dudarlo, Sam va a revisar el palacio gamer abandonado, solo para encontrar un experimento de Kevin, que por error lo terminará llevando al mundo virtual que su padre creó, y del que es prisionero. Allí se reencontrarán, y junto con Quorra, una valiente guerrera, enfrentarán a Clu, el programa que Flynn creó a su imagen y semejanza, y que en sus ansias de poder traicionó a su hacedor. Ahí comienza un derrotero de aventuras y combates filmados con la más alta tecnología actual, que propone casi un viaje hasta los límites de la imaginación.

Tron: Legacy es una excelente secuela, es la excepción de la máxima “las segundas partes nunca son tan buenas” y su banda sonora, hecha por Daft Punk, no puede ser más acorde.

Tal vez no esté a la altura de “la película del año”, pero son dos horas en las que el niño que llevás adentro va a estar en su mejor momento.

En cuanto a lo malo, el argumento a veces peca de infantiloide. Y no es que esté mal, atrapar público nuevo, pero considerando que hay fans de más de 30 años, se podrían haber tomado algunas licencias. Lo que si van a disfrutar los fans son la cantidad de pequeñas referencias de la primera película. Cosas que solo podés descubrir si sabés de que te hablan. Pero más allá de esos detalles, Legacy puede verse independientemente, sin que nada del argumento central se pierda.

En definitiva, el regreso de Tron fue por la puerta grande, y como hace casi 30 años, vuelve a marcar un hito en cuanto a las nuevas tecnologías del cine. Esperemos que para la tercera parte de la saga (¿alguien tiene dudas?) la leyenda se mantenga, dejando de lado la manía de infantilizar argumentos.

4.00
Muy Buena

Mucho Cine - Silvia Giner (México)

El trance y techno pop ochentero retumban mientras las motos y vehículos aceleran el motor de Tron: Legacy (2010, Joseph Kosinski), una película que cumple con la trama, los efectos especiales por ordenador y el reparto, seas fan o no de la saga.


Disney puede presumir de contar con Tron (1982, Steven Lisberger) en su videoteca ya que éste ... Leer más El trance y techno pop ochentero retumban mientras las motos y vehículos aceleran el motor de Tron: Legacy (2010, Joseph Kosinski), una película que cumple con la trama, los efectos especiales por ordenador y el reparto, seas fan o no de la saga.


Disney puede presumir de contar con Tron (1982, Steven Lisberger) en su videoteca ya que éste film supuso un gigante paso hacia delante en lo que a computación gráfica de efectos especiales se refiere. A pesar de que Tron: Legacy tira del ‘croma key’, da la impresión de que los protagonistas pasean, corren, pilotan y saltan por un escenario real. Es elegante y futurista, una cinta donde las luces de neón y la oscuridad absoluta combinan a la perfección.


Pero los ‘gráficos’ no solamente cubren escenarios, armas, vehículos o armaduras. ¿Cómo volver a sacar a escena a aquel Jeff Bridges joven cuando ya han pasado casi 30 por encima del actor? Gran idea: Crear una versión por ordenador a imagen y semejanza del joven Bridges. Con lo último en tecnología de captura de movimiento y unos excelentes y realistas resultados en la apariencia del personaje, los creadores de Tron vuelven a reinventar el cine: Se acabó el problema de que ‘el actor es demasiado viejo para otra película de acción’. ¿Veremos así a Harrison Ford de Indiana Jones dentro de 20 años? ¿O a Sylvester Stallone ‘actuando’ como Rambo y Rocky en el mismo año?


La trama de Tron es intensa, profunda y sin abusar de relleno. A pesar de durar más de dos horas, hay mucho que contar desde la anterior entrega y sus personajes dan de sí hasta el final. Recurre al ‘hijo del héroe’ para conectar con el público joven, pero Garrett Hedlund no se queda en el típico americano rubio guaperas y charlatán, apunta más alto y encaja su personaje con el difícil protagonismo compartido que supone hacer pareja con Jeff Bridges.


No falta nada en este legado de Tron. Hasta Bridges parece sacar de vez en cuando a ‘El Notas’, su personaje más querido en el mundo del cine (El Gran Lebowski, 1998). Quizás falte un David Bowie, que siempre encaja en esta psicodelia futurista, pero eso no nos deja atrás en este hipersónico viaje en moto al cibernético entorno de La Red. El retorno al mundo de los juegos arcade, los sintetizadores y las entrañas de un mundo virtual.


Vuelve a colear con gracia el cine futurista, en esta ocasión apoyado en una película estandarte su género y época dorada.

4.00
Muy Buena

Mucho Cine - Pabela Lake (México)

Veintiocho años después de TRON, dirigida por Steven Lisberger (quien aportó aquí para el guión y producción), llega la secuela TRON, el legado dirigida por Joseph Kosinski y en 3D como no podía ser de otra manera según la onda del momento.
La historia nos ubica en la casa de Kevin Flynn (Jeff Bridges), protagonista de la primera Tron, qui ... Leer más Veintiocho años después de TRON, dirigida por Steven Lisberger (quien aportó aquí para el guión y producción), llega la secuela TRON, el legado dirigida por Joseph Kosinski y en 3D como no podía ser de otra manera según la onda del momento.
La historia nos ubica en la casa de Kevin Flynn (Jeff Bridges), protagonista de la primera Tron, quien le cuenta a su pequeño hijo de 12 años las aventuras pasadas dejándole para próximos encuentros los nuevos descubrimientos que ha hecho en materia digital; algo que ya adelanta como revolucionario para todas las esferas de la vida. Pero este nuevo magnate del video juego y la computación termina desaparecido y su empresa tomada por manos ajenas que, por supuesto, barren con toda la filosofía montada por su creador. Quince años después, tras un enigmático mensaje y casi diríamos que hasta por accidente, su hijo de ahora 27, el bombonazo de Garrett Hedlund (Ay lo dije en voz alta?) terminará buscando a su padre en un mundo digital que ni imaginaba.


Tron es un excelente embrujo visual y entretenido que se nota concebido desde el vamos en 3D. Pese al que le pese, la nueva tecnología acá engrandece el film, le da magnetismo y energía y deja en más de una oportunidad con la boca abierta. Un ejemplo claro de ello es el personaje de Clu, un programa que no envejece y por lo tanto vemos a un Bridges joven en contraposición del avejentado. Lo mismo para la banda de sonido que cuenta con algún que otro recuerdo ochentoso y una estridente musicalización de Daft Punk que por momentos me recordó a H.Zimmer- bueno particularmente a Inception hay que decirlo claro.
Luego desde lo argumental no esperemos nada novedoso a una historia que tiene ingredientes al mejor estilo matrix y Star Wars, si hasta pensé que en un momento alguien diría "Luke I'm your father". No obstante se agradece que aquellos que ya vamos pisando el freno y no nos acordamos mucho la precuela (o sobretodo aquellos que directamente no la vieron) se nos explique lo suficiente para entender a la perfección lo que sucede y porqué; y todo sin sobrecargar la película de extensiones innecesarias o parlamentos agobiantes.
Tron, el legado es un fim bien pochoclero que gustará a grandes y chicos, tiene mucho dinamismo, escenas de acción muy bien armadas y un entramado que engancha aunque no sea una obra maestra. Son esos films que se disfrutan y que tienen muchos guiños que los amantes del género apreciarán más que ningún otro. Es un film que abrirá posiblemente las aguas entre fantáticos y no tanto y que realmente entra por los ojos y seduce todo el tiempo como Garrett (ups, perdón otra vez). Para ver sin pretenciones desmedidas y con ganas de pasar un buen momento en el cine, porque si hay algo para destacar es que aunque pesen los lentecitos a esta hay que verla ante todo en cine y si es en el IMAX mejor!.
Lo que sí me llamó la atención y aún estoy procesando si es algo a favor o en contra de esta película, es esta estética que tiene por momentos cercana a lo que yo llamo "publicidad Gillette". Es que ya cuando la vean no me digan si no parecen varias de esas escenas inspiradas en la típica propaganda futurista de las razuradoras!. En fin, una nimiedad que no podía dejar pasar.

3.00
Buena

La Voz del Interior - Carlos Schilling (Argentina)

La capacidad de imaginar un mundo virtual completamente distinto al mundo real es uno de los imanes más poderosos de esta superproducción de Disney. Toda la fuerza de su fantasía 3D está concentrada en el diseño de ese universo alojado en las entrañas de un videogame. Por más que ya nada sorprenda en materia de tecnología, siempre queda una ... Leer más La capacidad de imaginar un mundo virtual completamente distinto al mundo real es uno de los imanes más poderosos de esta superproducción de Disney. Toda la fuerza de su fantasía 3D está concentrada en el diseño de ese universo alojado en las entrañas de un videogame. Por más que ya nada sorprenda en materia de tecnología, siempre queda una reserva de maravilla disponible para cuando la ocasión lo requiera. Y Tron, el legado es una de esas ocasiones.

Más que una película se trata de una experiencia. La proyección es solo una fase de la propuesta, que se ramifica en juegos, concursos, foros y diversas actividades en Internet, más libros, música (impecable e implacable de Daft Punk), y una lista de artículos que van desde objetos de merchandising masivo hasta lujosos fetiches de diseño. Así, ese mundo virtual, frío y siniestro, dominado por líneas de luz fosforescentes y espacios oscuros, emerge desde el otro lado de la pantalla y se vuelve tangible en el mundo real.

De todos modos, Tron no deja de ser un sólido producto audiovisual, con una historia adentro, sostenida más por el impulso de las acciones que por la situación dramática inicial: un hijo que busca a su padre desaparecido. Hay que recordar, aunque no es imprescindible para entender la película, que se trata de una secuela. Ese padre desaparecido es el programador Kevin Flynn (Jeff Bridges) que quedó atrapado en su propia creación: la Grid, la matriz cuadriculada de su universo digital. Allí debe entrar su hijo Sam (Garrett Hedlund) para rescatarlo. Los programas se han rebelado contra su creador y han generado una especie de estado fascista virtual, en el que las personas de carne y hueso, los usuarios, son rechazadas y tratadas despectivamente por las criaturas digitales. En inglés, el término “users” (usuarios), pronunciado con cierto énfasis, suena como “losers” (perdedores). Esa filosofía de exclusión domina la Grid.

Planteada con la estructura de un videogame, es decir, como una serie de obstáculos que el héroe-jugador debe superar para cumplir su objetivo, por momentos la historia padre-hijo resulta un lastre, una carga difícil de mantener en equilibrio. Pese al talento de Jeff Bridges y al carisma de Hedlund, esa corriente de electricidad emocional que se supone que debe correr entre un hijo y un padre ausente durante 25 años no se manifiesta más que en algunos chispazos ocasionales.

De alguna manera los guionistas intuyeron que la cosa no funcionaba por ese lado, porque le dan cuerda a otra relación menos conflictiva: la de Sam con Quorra (Olivia Wilde), la bella guerrera que el veterano programador ha diseñado para su protección personal. ¿Cómo se enamoran un hombre de carne y hueso y una mujer de chips y bits? La incógnita no es uno de los atractivos menores de Tron.

Pero lo que sin dudas queda grabado en las retinas es la perfecta fusión de los efectos especiales con el ambiente del interior de un videogame, donde rigen otras leyes físicas y morales. Las carreras de las motos de luz y los combates son verdadera poesía visual: fuegos artificiales, vivas constelaciones en movimiento.

3.00
Buena

Tiempo Argentino - Santiago García (Argentina)

Una propuesta antisistema

Tron (1982) es una película que pasó sin pena ni gloria por las salas del mundo y, aunque parecía representar una revolución tecnológica en la inclusión de gráficos de computadora, lo cierto es que no obtuvo la repercusión esperada por Disney. Sin embargo, con los años fue cobrando un aura mítica ayudada por e ... Leer más Una propuesta antisistema

Tron (1982) es una película que pasó sin pena ni gloria por las salas del mundo y, aunque parecía representar una revolución tecnológica en la inclusión de gráficos de computadora, lo cierto es que no obtuvo la repercusión esperada por Disney. Sin embargo, con los años fue cobrando un aura mítica ayudada por el éxito del videojuego. Vuelta a ver hoy, la película parece terriblemente primitiva, aun cuando se pueden adivinar sus ideas revolucionarias. Pasaron los años y la tecnología allí esbozada terminó por convertirse en la tecnología base de toda película de acción y ciencia ficción. Por eso Tron: El legado está a años luz de su predecesora. Se podría decir que incluso la deja en ridículo en la comparación tecnológica, pues sería como comparar una computadora de 1982 con una de 2010. En esta secuela, el hijo de Flynn –uno de los dos protagonistas del film anterior, nuevamente interpretado por Jeff Bridges– es el heredero del imperio de su padre, pero vive traumado por la experiencia de su desaparición. Cuando un misterioso mensaje le llega desde la oficina –ya cerrada– de su padre, se abre un portal para regresar a ese mundo, ahora convertido es un verdadero universo virtual, espectacular e impactante. Además de brillar mucho más en lo técnico, hay que decir que esta secuela es más divertida que su antecesora y que consigue un poco más de naturalidad en el desarrollo de la historia. Al mencionado Bridges (en el doble papel de Flynn y Clu) y a su compañero Bruce Boxleitner (Alan Bradley / Tron) hay que sumarle la pareja de jóvenes Garrett Hedlund (Sam) y Olivia Wilde (Quorra). Ella consigue no sólo una belleza enigmática, sino también una gran actuación, él no da como galán ni tampoco conmueve demasiado. Pero pensando en que gran parte de las escenas están filmadas dentro de los trajes o espacios gigantescos, poco importa las limitaciones de este actor. También corresponde aclarar que la película busca convertirse en una clásica propuesta antisistema pese a estar creada en el corazón del mismo. Un apoyo al software libre y un mundo donde el ser humano es creador y dueño del mundo son algunas de las ideas que el film propone. Sin embargo, tampoco todas las ideas del film quedan claras e incluso hay algunas contradicciones que no parecen producir demasiada angustia a los realizadores. Una cosa es evidente, la revolución digital ha crecido de manera impresionante y Tron: El legado es la prueba definitiva de la intervención que esta ha tenido en la cultura contemporánea.

3.00
Buena

La Cinerata - Pabela (Argentina)

Veintiocho años después de TRON, dirigida por Steven Lisberger (quien aportó aquí para el guión y producción), llega la secuela TRON, el legado dirigida por Joseph Kosinski y en 3D como no podía ser de otra manera según la onda del momento.
La historia nos ubica en la casa de Kevin Flynn (Jeff Bridges), protagonista de la primera Tron, qui ... Leer más Veintiocho años después de TRON, dirigida por Steven Lisberger (quien aportó aquí para el guión y producción), llega la secuela TRON, el legado dirigida por Joseph Kosinski y en 3D como no podía ser de otra manera según la onda del momento.
La historia nos ubica en la casa de Kevin Flynn (Jeff Bridges), protagonista de la primera Tron, quien le cuenta a su pequeño hijo de 12 años las aventuras pasadas dejándole para próximos encuentros los nuevos descubrimientos que ha hecho en materia digital; algo que ya adelanta como revolucionario para todas las esferas de la vida. Pero este nuevo magnate del video juego y la computación termina desaparecido y su empresa tomada por manos ajenas que, por supuesto, barren con toda la filosofía montada por su creador. Quince años después, tras un enigmático mensaje y casi diríamos que hasta por accidente, su hijo de ahora 27, el bombonazo de Garrett Hedlund (Ay lo dije en voz alta?) terminará buscando a su padre en un mundo digital que ni imaginaba.
Tron es un excelente embrujo visual y entretenido que se nota concebido desde el vamos en 3D. Pese al que le pese, la nueva tecnología acá engrandece el film, le da magnetismo y energía y deja en más de una oportunidad con la boca abierta. Un ejemplo claro de ello es el personaje de Clu, un programa que no envejece y por lo tanto vemos a un Bridges joven en contraposición del avejentado. Lo mismo para la banda de sonido que cuenta con algún que otro recuerdo ochentoso y una estridente musicalización de Daft Punk que por momentos me recordó a H.Zimmer- bueno particularmente a Inception hay que decirlo claro.
Luego desde lo argumental no esperemos nada novedoso a una historia que tiene ingredientes al mejor estilo matrix y Star Wars, si hasta pensé que en un momento alguien diría "Luke I'm your father". No obstante se agradece que aquellos que ya vamos pisando el freno y no nos acordamos mucho la precuela (o sobretodo aquellos que directamente no la vieron) se nos explique lo suficiente para entender a la perfección lo que sucede y porqué; y todo sin sobrecargar la película de extensiones innecesarias o parlamentos agobiantes.
Tron, el legado es un fim bien pochoclero que gustará a grandes y chicos, tiene mucho dinamismo, escenas de acción muy bien armadas y un entramado que engancha aunque no sea una obra maestra. Son esos films que se disfrutan y que tienen muchos guiños que los amantes del género apreciarán más que ningún otro. Es un film que abrirá posiblemente las aguas entre fantáticos y no tanto y que realmente entra por los ojos y seduce todo el tiempo como Garrett (ups, perdón otra vez). Para ver sin pretenciones desmedidas y con ganas de pasar un buen momento en el cine, porque si hay algo para destacar es que aunque pesen los lentecitos a esta hay que verla ante todo en cine y si es en el IMAX mejor!.
Lo que sí me llamó la atención y aún estoy procesando si es algo a favor o en contra de esta película, es esta estética que tiene por momentos cercana a lo que yo llamo "publicidad Gillette". Es que ya cuando la vean no me digan si no parecen varias de esas escenas inspiradas en la típica propaganda futurista de las razuradoras!. En fin, una nimiedad que no podía dejar pasar.

3.00
Buena

Otros Cines - Martina Hirsch (Argentina)

Mitad remake, mitad secuela de un film no demasiado trascendente rodado en 1982, TRON: El legado es una proeza visual que envuelve una historia no demasiado trascendente (por momentos, más bien elemental). Un conflicto padre-hijo que calza muy bien en la tradición familiar de Disney es el núcleo dramático para luego sí dar rienda suelta a un f ... Leer más Mitad remake, mitad secuela de un film no demasiado trascendente rodado en 1982, TRON: El legado es una proeza visual que envuelve una historia no demasiado trascendente (por momentos, más bien elemental). Un conflicto padre-hijo que calza muy bien en la tradición familiar de Disney es el núcleo dramático para luego sí dar rienda suelta a un festival high-tech a puro CGI (podría decirse que estamos ante un film animado "salpicado" por actores de carne y hueso) que permite concebir un universo paralelo, escenas de masas, combates cuerpo a cuerpo o persecuciones en moto, que -ayudadas por los efectos digitales 3D- son de esas secuencias que justifican el valor de la entrada y convierten a la película en el "evento" insoslayable para el consumo popular y masivo, en uno de esos blockbusters que las majors y su maquinaria de marketing tan bien saben construir e imponer varias veces al año en todo el mundo.

Papá Kevin (Jeff Bridges, que también actuaba en el largometraje original) desaparece sin dejar rastros en 1989 para decepción de su hijo Sam (Garrett Hedlund), admirador del espíritu emprendedor de su progenitor que lo han convertido en referente, visionario y profeta de la industria de videojuegos. La acción salta un par de décadas y el ya joven Sam, de 27 años, luego de boicotear a los desalmados ejecutivos de la poderosa multinacional que creó su padre, logra ingresar a una realidad virtual (un mundo "perfecto", utópico, hipertecnológico) que ha sido desde siempre el sueño de su progenitor. Pero allí las cosas no serán nada sencillas. Más allá de la reunión padre-hijo y de la aparición de Quorra (Olivia Wilde), un personaje femenino bello y potente, los tres deberán enfrentar una creciente rebelión.

Con un tono quizás demasiado solemne (hay, de todas maneras, algunas pocas bromas logradas que descomprimen un poco), parlamentos que hacen algo lento el desarrollo de los conflictos y la evolución de la historia promediando el relato, TRON sobrevive gracias a su portentoso diseño, a la espectacularidad de sus imágenes y a la poderosa banda sonora electrónica de los franceses Daft Punk. A nivel narrativo, quedó dicho, nada demasiado soprendente. Pero, a nivel estético, no es aventurado decir que el futuro ya llegó.

3.00
Buena

Clarin - Diego Lerer (Argentina)

El futuro ya llegó...

La secuela del clásico filme es una expansión de su universo original.

A más de 28 años de su estreno, la original y entonces revolucionaria Tron puede parecernos hoy como los primeros palotes en la era de los efectos especiales. Sin embargo, también esa distancia permite verla como una película adelantada a su ti ... Leer más El futuro ya llegó...

La secuela del clásico filme es una expansión de su universo original.

A más de 28 años de su estreno, la original y entonces revolucionaria Tron puede parecernos hoy como los primeros palotes en la era de los efectos especiales. Sin embargo, también esa distancia permite verla como una película adelantada a su tiempo, casi una pionera de los efectos digitales y de todos los cruces entre universos “reales” y “ciberespacios” que no sólo formarían parte del cine de Matrix en adelante, sino de la vida cotidiana del siglo XXI.

Esa Tron –fría, dura, seca, casi mecánica en su rutina lumínica/geométrica- tiene poco que ver con su secuela, Tron: el legado , que parte de las infinitas posibilidades que hoy existen en ese campo y las usa a gusto y placer, generando un universo mucho más complejo y rico en detalles, pero a la vez -cuestión de costumbres, más que de la película en sí- ya no tan sorprendentes.

El legado es una película más cercana a Avatar en su universo completamente digitalizado (al menos cuando todos están dentro del mundo virtual), pero también su narrativa ya no parte de líneas y puntos básicos, sino que es una suerte de gran rejunte de citas tanto a motivos clásicos del géneros de ciencia ficción/aventuras como a películas como Star Wars, Blade Runner, 300 , la citada Matrix y hasta chistes “para entendidos” con El gran Lebowski , por la presencia de Jeff Bridges, o la música de los robóticos Daft Punk.

Pese a ser un “producto engordado” por la ambición, el presupuesto y el target, El legado resulta un filme entretenido, con una segunda hora especialmente inventiva y veloz, en la que los prototípicos conflictos dramáticos que la conforman encuentran un equivalente visual y narrativo apropiado.

El filme se centra en las peripecias de Sam Flynn (el poco expresivo Garrett Hedlund), hijo de Kevin Flynn (Bridges), protagonista de la original. Kevin, tras entrar y salir de ese mundo de bits que es Tron , en la primera película, creó un imperio informático, pero nunca pudo abandonar la adicción que le generaba ese mundo y sus posibilidades. Así fue que, en un momento de la infancia de Sam, el hombre desapareció y no se supo si lo hizo para alejarse de todo o para hundirse en ese universo paralelo.

Sam, que poco quiere saber con el gran grupo informático del cual es principal accionista, recibe un mensaje que parece provenir desde las entrañas de Tron y allí parte en busca de su padre. Encontrará que, ahí, el propio Kevin aparece desdoblado en Cluj, su alter ego digital, que luce como Bridges en los ’80, y el propio Flynn, avejentado y alejado de las violentas competencias y ejércitos guerreros que el propio Cluj ha creado en su ambición de poder.

A lo Indiana Jones , padre e hijo (y una criatura muy especial llamada Quorra e interpretada por la bella Olivia Wilde) deben reencontrarse y no sólo ayudarse para batir a Cluj y a su ejército cibernético, sino también para lograr salir con vida. Con evidentes paralelos entre el mundo digital (en 3D) y el real (en su mayoría en 2D), Tron intenta bajar una línea de crítica a las corporaciones y el uso y abuso de los productos digitales, lo cual no deja de resultar irónico siendo éste un producto de Disney, con todo lo que eso implica.

La belleza y creatividad de algunas escenas, la dosis de humor puestas aquí y allá, la presencia de Bridges, Wilde y, en una aparición especial, Michael Sheen (el Tony Blair de La Reina ), El legado no es una película adelantada a su tiempo, como la original, pero sí es una consecuencia muy digna del universo que Tron ayudó a crear. Profecía autocumplida, que le dicen...

3.00
Buena

Mucho Cine - David Lizana (México)

Me senté a ver Tron el legado en total ignorancia sobre el tema, desconocía por completo que era una secuela de una cinta de 1982 actuada por el mismo Jeff Bridges y que tenía una gran gama de seguidores a pesar de la limitada tecnología de ese entonces. Lo grato de ello es la sorpresa, presenciar un producto de absoluta vanguardia y muy alucin ... Leer más Me senté a ver Tron el legado en total ignorancia sobre el tema, desconocía por completo que era una secuela de una cinta de 1982 actuada por el mismo Jeff Bridges y que tenía una gran gama de seguidores a pesar de la limitada tecnología de ese entonces. Lo grato de ello es la sorpresa, presenciar un producto de absoluta vanguardia y muy alucinante, con efectos en 3·D que te dejan atónito y un diseño nunca antes visto, razones más que suficientes para lograr alabanzas en dichos aspectos aunque su guión es básico, el artificio de su propuesta funciona. Los mundos paralelos, hace tiempo que vienen dando vueltas en el cine de ciencia ficción. “The Matrix” de los hermanos Wachowski, claramente deben haber tenido como referencia esta cinta ochentera que se ve beneficiada ahora con la tecnología disponible de la actualidad en esta nueva versión. Este tipo de filmes claramente abrieron el rumbo a explorar realidades invisibles al ojo humano, incluso cuestionando las reglas de la lógica que actualmente nos gobiernan. Ese germen que incuba “Tron, el legado”, en su versión 3D . Lo cierto es que la cinta tiene un halo de misterio que la hace atrapante, una atmósfera poca veces vista que circula en una realidad virtual correctamente aderezados por el potente acompañamiento musical de la agrupación electrónica francesa deaf punk, que hizo una concesión en su electrónica habitual para mezclarla con una orquesta plagada de músicos doctos que erizan la piel en cada partitura. Referente a la trama esta se centra en Sam Flynn (Garrett Hedlund), programador experto en tecnología de 27 años cuyo padre Kevin (Jeff Bridges), desapareció hace 20 años en búsqueda de soluciones cibernéticas y perfección en beneficio de la humanidad. Con una herencia a cuestas y solitario, el joven recibe un misterioso llamado del estudio del padre donde se teletransporta a otra dimensión a través de un portal donde se reunirá con sus progenitor perdido en un mundo virtual donde los usuarios o humanos son llevados a un verdadero circo romano digital donde deben luchar por sus vidas y donde morir es desvanecerse a pixeles. Asemejando un videojuego donde el usuario se deshace de cuanto oponente, la cinta transporta al espectador en estar al otro lado del ordenador en un desdoblamiento de un mundo paralelo confuso y poco probable. No se puede obviar en este comentario a Jeff Bridges en su debut en cine 3D, es la gran atracción que supera con creces cualquiera artimaña digital, sin el la cinta no tendría razón de ser realizando dos roles antagonistas y aportando la magia de su actuación como el creador de ese mundo virtual que resulta enormemente gratificante verlo a sus 61 en sus mejor momento actoral. “Los facbulosos baker boys” interpretando a un pianista y en “Gran Lebosky” de los hermanos Coen, encarnando a un desempleado, son las primeras referencias que se me vienen a la mente sin dejar de lado “Crazy Heart” del año pasado, pequeña cinta con el cual obtuvo el año pasado el Oscar como el mejor. Este actor norteamericano entrega el aplomo necesario y soporte fundamental para que todos los elementos que constituyen el film se ordenen y tengan una estructura y consistencia. Sin duda el gran merito de su debutante director Joseph Kosinski, es contar con Bridges que de seguro tuvo que actuar solo con una pantalla azul de fondo por muchos pasajes. Vivimos en una época donde la tecnología nos exige y cambia todos los días, Tron busca aquel publico casi nativo digital que entiende de códigos, redes y comunicación inalámbrica, de ello la sala estaba constituida, seres que de alguna u otra forma ya están atrapada por ese mundo que propone la cinta.

3.00
Buena

La Nación - D. Batlle (Argentina)

En 1982 se estrenó un film de Steven Lisberger, con Jeff Bridges, sobre un hacker que ingresaba en un mundo paralelo en el que era obligado a participar en juegos de combates entre gladiadores. Aquella película tuvo un discreto paso por los cines, pero casi tres décadas más tarde fue retomada por el estudio Disney para una nueva producción (co ... Leer más En 1982 se estrenó un film de Steven Lisberger, con Jeff Bridges, sobre un hacker que ingresaba en un mundo paralelo en el que era obligado a participar en juegos de combates entre gladiadores. Aquella película tuvo un discreto paso por los cines, pero casi tres décadas más tarde fue retomada por el estudio Disney para una nueva producción (con algo de remake y otro tanto de secuela) concebida a una escala mucho mayor y aprovechando todo el potencial que la tecnología le aporta hoy al cine en términos visuales.

Tron: El legado arranca en 1989 con una sencilla narración que describe la relación entre Kevin Flynn (Jeff Bridges), un visionario creador de videojuegos, y su hijo Sam, que lo admira con devoción. Sin embargo, el padre -además, un influyente empresario- desaparece de forma misteriosa y sin dejar rastros, mientras su corporación queda en manos de inescrupulosos ejecutivos que intentan maximizar la rentabilidad sin ningún prurito. La trama salta un par de décadas y ahora es Sam (Garrett Hedlund), convertido en un hacker rebelde de 27 años, quien boicotea a la propia empresa familiar e intenta desentrañar el misterio de su progenitor. A los 25 minutos de relato logra introducirse en una realidad virtual y, así, la película cambia por completo de tono, de ritmo y de rumbo para convertirse en un sofisticado patchwork estético con un gran despliegue de imágenes generadas por computadora y reflexiones más o menos lúcidas sobre utopías digitales, espacios paralelos y nuevas sociedades.
La narración, por momentos, decae un poco cuando apela a ciertos parlamentos solemnes y ampulosos, y -tanto en términos narrativos como visuales- tiene situaciones y elementos ya vistos en films como Miniespías , Blade Runner , Star Wars y, sobre todo, Meteoro (la versión para cine de los hermanos Wachowski).

Sin embargo, a pesar de ciertos convencionalismos y superficialidades en el tratamiento de la relación padre-hijo, el film termina imponiéndose por sus logradas escenas de lucha cuerpo a cuerpo (con coreografías propias de las artes marciales) o a bordo de motocicletas que se asemejan a las batallas de los caballeros de la Edad Media.

Si a eso le sumamos el digno trabajo del trío protagónico (a Bridges y Hedlund se le suma la fotogénica Olivia Wilde) y la imponente música electrónica concebida especialmente para el film por el dúo francés Daft Punk, Tron: El legado termina siendo una más que digna propuesta artística con seguro destino de éxito masivo.

3.00
Buena

País24 - Martín Fraire (Argentina)

Game over

Otra vez los efectos especiales hacen de las suyas en esta especie de remake/secuela de la compañía Disney, que retoma una vieja historia estrenada haya por 1982 y que aquí no es más que una excusa para dar lugar a la explosión CGI y efectos 3D con muchas luces de Neón.

De alguna manera, la historia de Tron, el legado es la pr ... Leer más Game over

Otra vez los efectos especiales hacen de las suyas en esta especie de remake/secuela de la compañía Disney, que retoma una vieja historia estrenada haya por 1982 y que aquí no es más que una excusa para dar lugar a la explosión CGI y efectos 3D con muchas luces de Neón.

De alguna manera, la historia de Tron, el legado es la presentación para las nuevas generaciones, de un mundo visto hace ya más de 20 años, con la suficiente cantidad de guiños para el público que todavía recuerda esa primera parte escrita y dirigida por Steven Lisberger.

En esta ocasión, el hijo de Kevin Flynn (Jeff Bridges), el protagonista de la historia original, todavía siente la ausencia de su padre, luego que éste desapareciera sin dejar rastros por más de 20 años. A través de un misterioso mensaje, el joven Sam descubrirá cómo ingresar al mundo de realidad virtual que éste había creado. Allí no sólo descubrirá una realidad completamente nueva, sino que también deberá embarcar un viaje épico dentro del videojuego que mantuvo encerrado a su padre durante tanto tiempo.

La peculiaridad de Tron, el legado es que, a diferencia de su predecesora que significó todo una innovación en el uso de herramientas digitales en el cine, esta historia pierde su principal cualidad. Porque hoy el uso de los efectos computarizados es casi esencial en el cine industrial, y porque narrativamente hablando, no hay demasiadas justificaciones (emociones, sorpresas) sobre lo que vemos en pantalla.

Exponente fiel de una era new age que se apoya en el arte pop (en este caso de la mano del dúo musical Daft Punk, que acompaña la banda sonora compuesta por Hanz Zimmer) para reforzar la enorme cantidad de imágenes y colores que saltan desde la pantalla, la película cuenta con un importante compromiso de Jeff Bridges, quien en este caso asumirá dos papeles (el bueno y el malo respectivamente) y una divertida participación del gran Michael Sheen.

Por el resto, una simple historia que sobrevivirá en la taquilla gracias al 3D predominante que tantos resultados beneficiosos (para la industria) han dado. Un debut en la dirección del diseñador digital Joseph Kosinski, que deja sabor a poco, muy poco.

2.50
Regular (+)

Escribiendo Cine - Ezequiel Boetti (Argentina)

Suerte de remake arropada como secuela, Tron: El legado (Tron: Legacy, 2010) retoma la temática y la forma del clásico de culto de Disney de 1982, Tron. Pero no lo hace de la mejor forma: la seriedad impostada y la solemnidad con que trata una premisa básica (un conflicto padre–hijo) y un metraje que se estira como chicle en zapatilla hacen de ... Leer más Suerte de remake arropada como secuela, Tron: El legado (Tron: Legacy, 2010) retoma la temática y la forma del clásico de culto de Disney de 1982, Tron. Pero no lo hace de la mejor forma: la seriedad impostada y la solemnidad con que trata una premisa básica (un conflicto padre–hijo) y un metraje que se estira como chicle en zapatilla hacen de la ópera prima de Joseph Kosinski una película fallida. Y con ganas.
El punto cero de la historia es 1989, cuando Kevin Flynn (un Jeff Bridges noventoso, obra y gracia de la tecnología digital) le cuenta a su hijo (Garrett Hedlund) los enormes avances tecnológicos que ha hecho con su Encom Company: encontró La grilla y está seguro que revolucionará el mundo. Una noche se va para no volver, dejando al pequeño Sam a cargo de sus abuelos. Casi 20 años después, mientras el ya adulto primogénito investiga una señal supuestamente enviada desde el bíper de Kevin a su socio, encuentra el portal de ingreso a una realidad virtual. Y da con la verdad: su padre no está muerto, está atrapado.

Da la sensación que los ejecutivos de Disney debían montar un dispositivo cinematográfico con el único fin de contener los chiches visuales del metamundo virtual. Por momentos Tron: Legado es eso: un serie de viñetas-escenas de acción discordantes entre sí, encastradas una tras otra por mero capricho del director. Y lo peor es la absoluta dispensabilidad entre una y su inmediata seguidora. Bien vale la siguiente prueba: imagine la trama sin las peleas en el esa burbuja vidriada, o el duelo en moto que transcurre en esa arena pública recortada a su cuarta parte, y el producto será el mismo. Con menos estímulos visuales, sí, pero el mismo.

Este argumento es rebatible aduciendo que ésa bien puede ser una característica casi germinal de las películas de acción: la acción por la acción misma. Pero si, por citar un ejemplo, en Misión imposible II (Mission: Impossible II, 2000) la persecución en dos ruedas genera una ansiedad casi nociva esperando más y más incoherencia e inverosímil, aquí es un loop repetitivo de muertes y evaporaciones: mucho 0 y 1, mucha CGI, pero de emoción y adrenalina, bien gracias.

Si las escenas de acción son caprichosas, el mínimo hilo que las interconecta carga el lastre de creerse trascendental y epifánico. Como en la trilogía Matrix, Tron: El legado se vuelve seria y pavota en sus pretensiones de filosofar, evangelizar y ensayar una opinión del mundo con herramientas demasiado pobres no sólo desde lo visual, también desde lo ideológico: el cine ha evolucionado demasiado en 120 años como para insistir con la inclusión de soliloquios escupe-verdades-absolutas que, encimas, resultan pacatos. Bajo la fanfarria audiovisual de Tron: Legado está el minúsculo conflicto de padre e hijo. Minúsculo no por el conflicto en sí sino por el tratamiento superfluo y casi banal que le toca en suerte (o en desgracia). Kosinski no puede o simplemente no quiere darse cuenta de eso, y deja que las escenas se estiren hasta el hartazgo.

Y en medio de toda esa perorata e ingeniería digital está el enorme Jeff Bridges y su cara de oso cansado, su barba cana y tupida como signo inequívoco de sabiduría y experiencia. El parece ser el único que por momentos no se toma demasiado en serio el asunto y que sabe que está en medio de un cosmos absolutamente inverosímil. Es un mundo que felizmente sólo existe en una realidad virtual.

1.00
Mala

Página 12 - L. Monteagudo (Argentina)

Lo que vendrá viene de los años ’80

Aunque no está a la altura del original en cuanto a visión de futuro, la nueva Tron propone una aventura cibernética en la cual los efectos 3-D parecen bastante más orgánicos y justificados que en la mayoría de la producción de Hollywood al uso.

Allá lejos y hace tiempo, por 1982, la Disney dio ... Leer más Lo que vendrá viene de los años ’80

Aunque no está a la altura del original en cuanto a visión de futuro, la nueva Tron propone una aventura cibernética en la cual los efectos 3-D parecen bastante más orgánicos y justificados que en la mayoría de la producción de Hollywood al uso.

Allá lejos y hace tiempo, por 1982, la Disney dio a luz un producto por demás extraño a la compañía, una película de ciencia-ficción titulada Tron, que no estaba necesariamente pensada para el público infantil y que utilizó por primera vez (al menos en forma extensiva) imágenes generadas por computadora, aquello que luego Hollywood llamaría por sus siglas en inglés, CGI. Pese a la novedad, la película ni siquiera fue nominada al Oscar en el rubro efectos especiales, lo cual puede dar una idea del ninguneo que sufrió no sólo por parte de la industria sino también del público, que en ese momento le dio la espalda.

Pero con el tiempo, aquel Tron –que en una época en que ni se soñaba con la existencia de Internet ya manejaba una jerga informática que luego sería moneda frecuente– pasó a convertirse en un film de culto, no sólo porque era difícil de ver (Disney lo tuvo descatalogado por años) sino también porque generaciones posteriores reivindicaron su carácter anticipatorio, tanto en sus rubros técnicos como conceptuales. Toda la idea de inmersión e interacción con un mundo virtual, a la manera de Second Life, ya estaba, por ejemplo, en el Tron 1.0. ¿Qué mejor entonces para Disney que crear una continuación, con todo lo que la tecnología de hoy puede comprar? Esa secuela se llama Tron: Legacy y aunque no está a la altura del original en cuanto a visión de futuro, porque descansa en la misma imaginería creada casi treinta años atrás, la actualiza visualmente y arma una aventura cibernética en la cual los efectos 3-D parecen bastante más orgánicos y justificados que en la mayoría de la producción de Hollywood al uso.

La película dirigida por el debutante Joseph Kosinski y escrita por un ejército de guionistas a partir de los personajes creados por el realizador primigenio, Steven Lisberger, tiene la ventaja de contar con el protagonista original, el gran Jeff Bridges, que después de años de sube y baja parece estar en su apogeo (viene de ganar el Oscar por Loco corazón y está a punto de estrenar la remake de Temple de acero, de los hermanos Coen, en el mismo personaje que le valió la estatuilla a John Wayne). El asunto es que Bridges vuelve aquí por partida doble: no sólo interpreta nuevamente al mago informático Kevin Flynn, que se había perdido en su propio mundo virtual, sino también –gracias al CGI, capaz de hacer unos milagros de rejuvenecimiento que harían las delicias de Mirtha Legrand– a su maligno avatar Clu, siempre joven y lozano, que ahora ha tomado el control de ese ciberespacio paralelo y retiene al viejo Kevin como prisionero. No sea cosa de que el genio pueda escapar de su botella y volver a convertirse otra vez, desde una pantalla y un teclado, en el amo deseoso de pulsar el botón de “delete”.

El asunto es que quien viene a rescatar a Kevin de su prisión digital es nada menos que su hijo Sam (el hierático Garrett Hedlund), resentido por haber crecido sin su padre a la vista, pero dispuesto a luchar por sus ideales, que ahora venimos a descubrir –un poco tarde– que son los del software libre. Sucede que mientras Kevin pensaba como Richard Stallman y los predicadores del copyleft, en su empresa aprovecharon su larga ausencia para sacar rédito de sus creaciones y seguir al pie de la letra las lecciones de Bill Gates: gratis, nada. (Algo no muy distinto, por cierto, a lo que piensa la propia Disney, que con este Tron: Legacy piensa volver a llenar sus arcas no sólo con el relanzamiento en dvd del film original sino con toda una serie de videojuegos inspirados en la nueva película, que nadie podrá disfrutar si no es pagando la licencia correspondiente, claro.)

A diferencia del film original, que debía conformarse con lo que podía hacerse por aquella época (que no era poco, por cierto), este Tron: Legacy apuesta casi todas sus fichas al diseño de producción digital, creando dentro de ese videojuego un mundo propio, onda disco, hecho de neones, luces estroboscópicas y bodysuits de látex negro o fluorescente, especialmente pensados para el lucimiento de las chicas del elenco (la morocha Olivia Wilde, la rubia Beau Garrett, una buena y otra mala, claro). ¿La mejor escena? La primera batalla de Sam dentro del juego creado por su padre, en la que los “programas”, en un remedo de circo romano, quieren que corra la sangre de un “usuario”. ¿La más berreta? Kevin/Bridges meditando como una suerte de Yoda en su palacio kitsch de cristal. ¿La más bizarra? Aquella en la que Michael Sheen (el David Frost de Frost/Nixon) encarna a una estrella de la noche que parece salida del universo glam de David Bowie en su período Ziggy Stardust.

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Comentarios

dani.alderetes comentó:

Tron: El Legado

5.000
"Increíble"

"Soy una de esos pocos que conocia Tron desde antes de esta peli, una de las tantas como Homero Simpson que menciona Tron de los 80's en un capitulo de la serie.
La pelicula es INCREIBLE, los efectos, la musica que te lleva a esa dimension(Daft Punk, un trabajo excelente, y 2 canciones de los 80), los actores como Garrett Hedlund, que hizo varias peliculas pero esta fue la que lo hizo conocido; Jeff Bridges, IMPRESIONANTE, un actorazo con todas las letras, Michael Sheen, Olivia Wilde, entre otros GENIALES.


Esta pelicula nos sorprende minuto a minuto.
Si no viste la primer pelicula de Tron, no te preocupes, se explica todo en esta segunda parte.
El final emotivo, y nos muestra que la perfeccion esta delante de nuestros ojos.
Una pelicula perfecta, la verdad le tenia mucha fe, y cumplió.

Como siempre Disney hace genialidades.
"

Hace 3 anos · 3 votos · ¿Te sirvió este comentario?  Si   No  · Responder
Alann.Diaz comentó:

Tron: El Legado

4.000
"Muy Buena"

"Me gusta mucho los efectos especiales, y la música. Y lo que más me gusto fue la aparición de Daft Punk!!!"

Hace 3 anos · 2 votos · ¿Te sirvió este comentario?  Si   No  · Responder
alejandrodibattista comentó:

Tron: El Legado

2.500
"Regular (+)"

"La estética sorprende 5 minutos, luego cansa.
Guión linea y hasta inocente.
Ni una frase memorable.

No vale el costo de la entrada."

Hace 3 anos · 2 votos · ¿Te sirvió este comentario?  Si   No  · Responder

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